#Porigualista: Matías Allié

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Conocé a Matías Allié

 

          Matías, Mati para sus amigos, tiene 41 años y es licenciado en Comercio Internacional. Nació en Córdoba y ahora vive en La Cumbre. Súper fanático de River Plate, llegó a Por Igual Más para vincularse con personas que se encuentran atravesando su misma situación y poder lograr todo tipo de relaciones, sobre todo profesionales. 

 

Más sobre Matías

 

          Un día de sol su hobbie es estar en la pileta, le encanta nadar. Los días de sol pero con frío prefiere quedarse en la computadora investigando, estudiando, o haciendo algún curso online; si bien se recibió hace muchos años, siempre busca seguir perfeccionándose en su profesión. 

 

          No le gustan las series, "no tengo paciencia", dice, pero su película favorita es El pianista. Y a la hora de mirar televisión disfruta de la Fórmula 1, el Dakar y el Rally. Cuando piensa en lo que lo hace sentir bien, lo resume diciendo: "lo que me hace sentir bien es cuando todas las cosas que hago dan sus frutos".

 

          Cuando hablamos de comida nos cuenta que le gustan las pastas pero no la carne vacuna, no se considera goloso, "si no hay, no hay". Es de las personas a las que le gusta más lo salado, y su sabor de helado favorito es el dulce de leche y el sabor que no le gusta es el sambayón. 

 

          Le gusta mucho la naturaleza, el verde, los lugares con mucha vegetación, los ríos, el sol, el aire. Sus deportes favoritos son el tenis adaptado, las maratones y también el fútbol. 

 

El deporte, una pasión sin límites

 

          Desde chico Mati practica diversos tipos de deportes, y a los 13 años tuvo un “amor” especial por el running, pero a los 14 años experimentó en su cuerpo una especie de rigidez que lo llevó a realizar rehabilitación y abandonar los deportes. A los 15, presentando mejorías comenzó de a poco a correr nuevamente, y a los 16 años llegó a correr entre 5 y 6 kilómetros día por medio.

 

          Pero cerca de cumplir los 17 años todo cambió; su estado físico sufrió un gran retroceso, su cuerpo presentó una disfunción motriz que altera el equilibrio notoriamente, como así también la dicción.

 

          Pero esa rigidez no lo detuvo. En mayo de 2016 empezó a practicar tenis adaptado en el Club de Tenis de La Cumbre, y gracias a un proceso de rehabilitación de la mano de excelentes profesionales, durante el 2018 Mati logró avances que estaban fuera de su imaginación y que hoy puede conservar y superar clase tras clase, como por ejemplo: jugar al tenis corriendo, hacer que la pelota pase la red y después levantarse de su silla, entre otros.

 

          Siempre tuvo el sueño de crear una carrera de running, y lo logró. En el año 2016 Mati le presentó al secretario de Deportes de La Cumbre su proyecto denominado A.D.N. (Aventura – Destreza – Naturaleza). Dicho proyecto no solo tuvo eco sino que también fue un gran éxito, y eso fue sumamente gratificante para su alma.

 

          Es importante destacar que el 7 de abril se realizará la 3° edición de la Maratón Adaptada, A.D.N. en La Cumbre, Córdoba.

 

 

 

 

Un mensaje para transmitir

 

          Cuando le preguntamos a Mati sobre un mensaje para transmitir, él nos cambió el paradigma planteando una pregunta: “¿Dónde está la discapacidad?” 

 

          “Por lo general a las personas con discapacidad se nos encasilla como ʿpobrecitosʾ o ʿinútilesʾ, o cualquier otro sinónimo que nos agravie, pero no notan que somos personas como ellas que tenemos deseos, sueños, ganas de crecer en la vida, tener una familiar, y que podemos lograrlo. Es importante que las personas con discapacidad no vean lo que les falta, sino todo el potencial que tienen.

Aún se debe trabajar mucho para que la inclusión deje de ser una publicidad y llevarlo de una vez por todas a la acción cotidiana. Las personas con cualquier grado y tipo de discapacidad somos ante todo PERSONAS y, por lo tanto, nos merecemos las mismas oportunidades que el resto. No somos un conjunto de síntomas, sino un cúmulo de oportunidades”.

          

En voz propia

 

          “La discapacidad es la incapacidad de no poder torcer el destino, y al destino se lo tuerces intentando ser siempre un poco mejor que ayer y no mejor que el otro. El hecho de tener una disfunción física me ha enseñado a darle valor a la vida e ir hacia adelante. En el tenis adaptado, haber podido obtener y mantener semejante logro, de igual modo que en las maratones adaptadas en las que participé, correr más distancia, tener más resistencia, hacer recorridos más distendido implica que soy mejor que ayer y no que el resto”.

 

 

 

Por Agostina Ibarrola

Equipo de Prensa 

Fundación Por Igual Más

Colabora en la edición: Miriam Coronel