Formas de comunicación alternativas en el aula: ¿cómo es trabajar con pictogramas?

Las “seños” Ruth, Georgina y Anabel de la escuela especial “Crecer”, en la localidad cordobesa de Luque, nos contaron de qué se trata el lenguaje de pictogramas que emplean en el aula para fomentar la fluidez en la comunicación, la organización y la autonomía de sus estudiantes.

 

Aulas heterogéneas, grupos reducidos, duplas docentes y la diversidad como atributo inherente a todos los espacios, conviven durante la jornada escolar de los casi 60 alumnos que asisten a la “escuelita” Crecer.

 

A partir de la resolución 712, en dónde se trata de equiparar lo más posible la escuela de modalidad especial a la común, se plantea la currícula escolar sistematizada en materias troncales, como Ciencias Sociales, Naturales, Matemática y Lengua. En conjunto con asignaturas de ramos especiales y, en el caso de la secundaria, Ciudadanía y Formación Laboral. “Todo está mucho más enfocado a lo pedagógico, no nos guiamos por diagnósticos, nos fijamos más en las posibilidades de cada estudiante” coinciden Ruth y Georgina.

 

Claro que, en aulas diversas, coexisten realidades y formas de aprender diversas, es entonces cuando los sistemas de comunicación alternativos son herramientas muy eficaces. “En la escuela se utiliza mucho el sistema de pictogramas, aunque la lectoescritura también forma parte. Hay otros casos en los que estos sistemas van acompañados de lengua de señas también, se usan para acompañar algunas actividades, consignas, órdenes o cosas simples como en la merienda. Las “seños” les van enseñando algún gesto en particular que les puede ayudar a comunicarse en los espacios comunes” explica Ruth.

 

Ahora bien, ¿de qué hablamos cuando decimos sistemas alternativos y aumentativos? “En lo que se refiere a sistemas alternativos y aumentativos que sería la categoría en la que se enmarca el sistema de pictogramas, hay muchos. La idea es que el sistema debe ser adaptado de acuerdo a lo que el niño necesita y debe ser aumentativo para que le sirva para llegar a una lectoescritura. En muchos casos lo usamos para la organización o de referencia. Muchas veces los chicos ya ven algunos pictos y con el significado con el que usualmente lo relacionan pueden adelantarse a lo que dice la palabra, entonces si bien puede tener la lectura, este método le ayuda a leer de otra forma, con más fluidez.”explica Anabel

 

Las “seños” recalcan la importancia de contar con una cohesión institucional en estas lógicas: “En la escuela el sistema alternativo está institucionalizado, hay calendarios, hay acuerdos en común donde cada ciclo y cada nivel debe tener estas herramientas en todas las aulas. Porque más allá de tener o no la lectoescritura nos sirve para organizarnos entre todos. Por ejemplo, en los espacios comunes en toda la escuela, tenemos el mismo “picto” de merienda, el mismo “picto” de recreo, etc. Y si bien hay algunos que pueden leer, porque siempre va acompañado de la palabra, los que no puedan leer, van a ver siempre el mismo picto.”cuenta Georgina.

 

En las aulas los pictogramas están en todos, pero cada estudiante se vincula de manera diferente con ellos. “Es un proceso de evaluación constante” coinciden las "seños”. “Así como hay chicos que empiezan con el sistema y al poco tiempo prescinden de él, al ser un sistema que está presente a nivel institucional, es algo que los mismos chicos pueden optar. Por ejemplo, a un alumno, después de ver muchos avances, decidimos darle a elegir que incorpore la copia de la fecha directamente del pizarrón o que siga con su calendario de pictos, y decidió seguir con el calendario, porque así se sentía más seguro.” cuentan Ruth y Georgina, que están al frente de algunas aulas del nivel secundario.

Las ganas de incorporar otras formas de comunicarse y crecer a pasos agigantados, también se ven reflejadas en casos de chicos que copian un pizarrón completo, pero no es un ejercicio funcional a su aprendizaje. Tal como explica Ruth: “Lo hacen de manera automática. No le impedimos que lo copien, porque a ellos les gusta y contribuye siempre a su autoestima. Tal vez se manejen mejor con pictogramas, pero siempre acompañamos la consigna del pictograma para que ellos puedan relacionarlos y resolverlos de manera independiente. En definitiva, esa es la comunicación que a ellos le sirve, porque lo otro lo copian y queda ahí, en sus carpetas, no trasciende.”

 

El sentido de pertenencia a un grupo, de querer imitar a los pares, siempre está presente, pero, ¿qué sucede cuando en un lugar conviven formas tan diversas de comunicarse?, ¿cómo impacta en lo emocional de los niños y adolescentes? “Se trata de respetar tiempos. Si terminaste con lo tuyo, ayudalo a él. Y surgen muchas dudas, de por qué no escribe y lee el pictograma, y una como docente intenta explicarles lo más simple que se pueda: “él necesita ayuda, necesita animarse para que cuando vuelva a casa pueda contarle a quien sea qué hizo en la escuela, etc.,” cuenta Anabel, seño del nivel primario en la escuelita.

 

“Y siempre está bueno que el otro que tenga lectura y escritura sepa qué es lo que significa, porque después eso lo va a encontrar pegado en una maqueta, en un afiche, en un calendario, y sirve para que sepa que hay otros lenguajes, otras formas de comunicarse. Favorece a que los métodos alternativos sean generalizados en todos los contextos del niño o del adolescente: en la escuela, en la casa. Es importante que se puedan apropiar de este sistema.” Finalmente, todas concuerdan con que la importancia de la institucionalización de estos sistemas alternativos reside en una verdadera meta de inclusión.