Aprendiendo a potenciar dones y talentos

José César Atahuichi Ochoa tiene 34 años, es religioso y misionero católico de la congregación de los Misioneros de La Salette. Nació en la ciudad de Cochabamba, Bolivia. Actualmente está radicado en la ciudad de Córdoba y  nos cuenta para “Capacidad en Primera Persona” su experiencia con la discapacidad.

Me llamo José César Atahuichi Ochoa, soy nativo de Bolivia, actualmente vivo en barrio Yofre Norte en la ciudad de Córdoba. Me recibí de Contador Público en la Universidad Mayor de San Simón en Cochabamba y luego de un largo discernimiento ingresé en el Seminario de los Misioneros de Ntra. Sra. La Salette en la ciudad de Córdoba. Actualmente tránsito mi segundo año de formación como hermano con votos temporales.

 

Mi experiencia con la discapacidad comienza a los ochos meses de edad cuando jugando con un nene más grande me empujó y caí hacia adelante. Esto provocó una pérdida en la movilidad del lado izquierdo del cuerpo. Mi madre, una señora humilde del campo, no tuvo conocimiento de mi dificultad hasta los seis meses posteriores al accidente gracias a la observación de una tía.

Más allá de todo lo sucedido siento que mi dificultad ha sido mi fortaleza, porque me ha ayudado a superarme en todos los aspectos de la vida. Por eso invito a las personas con dificultad a reconocer sus heridas, saberlas abrazar aunque duela, esto les ayudará a sanar y sentirse libres en la vida.

 

Somos personas con limitaciones y virtudes como cualquier otra, pero hemos aprendido a  potenciar nuestros dones y talentos  para ponerlos al servicio del prójimo.

 

Por Víctor José Álvarez Díaz

Equipo de Prensa

Fundación Por Igual Más

Colabora en edición Sofía Rodríguez Galván