Juan Ignacio Suasnabar quiere contarte su mirada sobre la discapacidad. Un accidente le cambió su vida y, a partir de ello, ha acumulado numerosas experiencias que quiere compartirte.

Juntos seguimos construyendo: “Discapacidad = mucha capacidad”

Creer y saber que mi accidente tuvo un gran sentido, fue y es mi motor para seguir adelante. Cuando bajo los brazos recuerdo que “si estoy aquí” (como todos ustedes) es por un gran motivo. ¿Lo crees así? ¿Qué sentido le das a tu Vida? No quiere decir que sepas explícitamente que es lo que tienes que “ser o hacer”, solo entender que somos luz en el mundo.

 

 ¿A qué me refiero con esto? A que tu vida como tal, es muy valiosa. Si quieres aumentar aún mas su valor, recuerda que tu experiencia de dolor, tu decisión de no bajar los brazos, de mostrar que se puede, de brillar todos los días con una sonrisa en tu rostro, es un mensaje lleno de luz y esperanza para los demás, sobre todo para aquellos que se encuentran en una situación similar a la tuya y que, a lo mejor, perdieron su propósito para vivir, su propósito de ser luz para otros. Estoy seguro de que podemos llevar alegría donde hay tristeza, ánimo donde abunda el desánimo, sentido donde no lo hay, lo mejor de todo es mostrar que nos espera un mundo lleno de posibilidades.

 

Navegando por Facebook, me encontré con la reflexión de un amigo, Oscar Marcelo Roera. Lo comparto con ustedes:

 

Allá por fin del 2007, se hallaba en su trabajo un muchacho de 35 años, clase media-baja casado, con dos niñas de 7 y 10 añitos, quiso Dios o no sé quien, quizás solo el destino, que tras un descuido terminara en un hospital con ambas piernas amputadas.-Los días siguientes fueron tremendos, física y emocionalmente, pese al incondicional apoyo de toda su familia y amigos que se abarrotaban para visitarlo, solo escuchaba un susurro con su propia voz que le decía: - “Bien, hasta acá llegaste, nunca más vas a volver a caminar”; solo quería dormir y esperar el día de volver a casa para elegir el mejor método de suicidio, fue entonces cuando una tarde en medio del trajinar de visitas, donde estaban, según él: los q realmente lo querían y se preocupaban, los curiosos y los que iban simplemente para cumplir; que se presenta un señor de unos 60 o 65 años, clase alta, muy bien acomodado social y económicamente, desconocido para él, por lo q pensó: -“este es un amigo, vecino conocido de alguien que se viene a mandar la parte”.- Se presentó:- “Mi nombre es CARLOS DALMASO, me enteré por casualidad de lo que te pasó, ¿Cómo estás?”, no hubo respuesta inmediata, simplemente lo miró con odio mientras decidía entre reírse e insultarlo, pero antes de que eso ocurriera este señor, se sentó en la cama de al lado, se levantó los pantalones y le dijo: -“mirá, yo estoy igual que vos”……….. Mostrándole ambas prótesis y le siguió explicando no sé que cosas, porque nunca las escuchó, esa mirada de odio se habían transformado en un llanto incontenible mezclado con una sonrisa incontenible, en el momento que entraban su señora y dos niñas, a las cuales abrazó y les dijo,:- “ven, así va andar papá”, en ese preciso instante aquel susurro con su propia voz, cambió su relato, ahora decía.-“si camina este viejo, como no voy a caminar yo?·Actualmente este joven camina y se desempeña casi con normalidad, y adoptó la costumbre de que cada vez que tiene la oportunidad entra a los nosocomios a preguntar si de casualidad hay alguien amputado, entonces va a visitarlo y así devuelve lo que para él fue una de las cosas que le salvaron la vida, mostrar que si se puede, o cuando se entera de algún caso va a su casa a levantarle el ánimo, según él, es una satisfacción incomparable ver la cara de alegría de los que están donde él estuvo 7 años atrás, estaría bueno hacerlo no? Este señor, CARLOS DALMASO, como les dije una persona muy bien económicamente podría simplemente no haber hecho nada y nadie hubiera notado la diferencia, pero eligió correr el riesgo a ser maltratado o que lo echen de la habitación y sin duda eligió bien, bien para este joven y bien para todos los que ahora se sienten “ayudados” por él. (sic)

 

Es un gusto encontrarte de nuevo aquí, te mando un gran abrazo y no te olvides, que hay mucho por descubrir en nuestra vida y que podemos levantar el ánimo a otros como en algún momento nos reconfortaron a nosotros.

Gracias por estar.

 

Nacho

 

Producción: Juan Ignacio Suasnabar

Colabora en la corrección junto al Equipo de Prensa: Miriam Coronel

 

También podés escuchar el audio de la entrevista que le hicimos en radio María en el siguiente enlace: audio


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