En esta columna rescatamos los relatos, las prácticas, los valores y la voz de las personas con discapacidad. Son ellas mismas quienes nos cuentan todo lo que hacen en su día a día, sus sueños, proyectos desarrollados y los desafíos que enfrentan y superan cada día. La mirada en la CAPACIDAD es el hilo conductor de estas historias. ¡Conocelas!

Catalina Argañaraz: “La vida misma me aferró a la vida”

     Cata, como la conocemos muchos, es una persona con un don especial. Destila buen humor y optimismo en cada conversación. Nació en Santa Cruz, pero desde hace un tiempo se encuentra en Córdoba por razones de salud. Sucede que le tocó ser protagonista de un accidente cuya consecuencia fue una hemiplejía. Pero ella no se centra en eso, sino en la misma vida que le enseña a continuar, a dar batalla sobre las cosas más lindas que hay. Ella no complica las cosas, al contrario, los hechos suceden y punto. Su clave es aceptar y continuar. Con ustedes, y en sus propias palabras, la vida según Cata.

 

     Hola, soy Catalina Argañaraz, oriunda de Santa Cruz. Tengo 19 años y mi familia está compuesta por seis integrantes: mamá, papá, una hermana llamada Paula, dos hermanos (uno de ellos es mi mellizo) y yo. Estudio economía y estoy cursando el último año.

 

     Me gustaría contar sobre mi accidente. Fue un 20 de enero de 2007. Una ambulancia me atropelló. La razón fue que crucé la calle para saludar a mi hermana cuando estaba de vacaciones de verano en La Rioja. El vehículo venía a gran velocidad y embistió conmigo en la calle. No recuerdo si fui yo quien cruzó mal o si fue negligencia de quienes conducían; lo que sí recuerdo es que no había semáforos, era un pasaje.

 

     En el 2013 tuve una cirugía, en la ciudad de Córdoba, en la que me produjeron un alargamiento del hueso fémur, y en este año tuve otra en la tibia. Mis piernas ahora se encuentran del mismo largo. Las consecuencias del accidente fueron múltiples traumas, pero sobre todo una hemiplejía y una desviación ocular, cuestiones que estoy tratándome aquí, en Córdoba. Tengo que decir que mi vida es muy linda, espero tener un trabajo digno el día de mañana.

 

     La vida misma me aferró a la vida, yo amo la vida que tengo. El rol de la familia es lo más importante en mi recuperación y en mis ganas de vivir, sobre todo el de mi mamá quien está presente siempre.

Repito que para mí, la vida es muy linda, queda mucho por conocer, y salir adelante. La vida es una sola y hay que vivirla, en las condiciones que sean.

 

Por Gabriel Barbero

Equipo de prensa de Por Igual Más

Colabora en la edición junto al Equipo de Prensa: Miriam Coronel


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