Un cuento para niños ciegos de la Fundación Ecuatoriana Mamá Chelita

Queridos amigos! Les compartimos un cuento de la Dra. Jessie Delgado, Directora de la Fundación Mamá Chelita, de Guayaquil, Ecuador, quien nos hizo llegar este mensaje para todos ustedes.

Angie “La Gatita No Vidente"

 

El cuento para niños ciegos  titulado" La Gatita no vidente  Angie  " cuenta la bonita historia de una gatita no vidente y sus amigos los pájaros que en él se posan a diario. Es un cuento corto creado y adaptado para educar en valores, para reflexionar sobre la ayuda mutua, de las ventajas de la colaboración y el trabajo conjunto y también de la conservación de la naturaleza, en especial del valor de los niños no videntes.

 

Autor: Jessie Delgado Granizo

Ecuador – Guayaquil.

Edades: Todas las edades

Valores: Humanos y respetar  a los animales

 

Érase una vez un árbol muy viejito   que estaba dentro de la finca. Era tan viejo que todos los animalitos lo conocían y siempre estaba lleno de pajaritos  y animales que se sentaban en sus ramas. 

 

Angie        esperaba  salir de casa todos los días para treparse y jugar en sus ramas y disfrutar del aire, del sol aunque después no podía bajarse.



El árbol se llenaba de bonitas hojas verdes y de riquísimos frutos y eso hacía que se sintiese muy feliz.


- ¡Pueden jugar y  
comer todo lo que queráis! – decía el árbol a todos.

 

 

 El árbol estaba alegre porque estaba haciendo feliz a los niños. Pero no se imaginaba lo que iba a suceder.

Los niños iban cada día a jugar al árbol y como no tenían ningún cuidado y sólo se preocupaban por pasárselo bien, arrancaban sus hojas y partían sus ramas.

Los animalitos se iban asustados en cuanto los veían. Pero Angie se quedaba  en el árbol muy alegre.

- ¡Ahí vienen los niños! ¡Tened cuidado! – gritaban los animalitos.

 

El pobre árbol estaba cada vez menos frondoso y tenía muchas ramas partidas. Se sentía débil y echaba de menos a los animalitos que ya no se atrevían a subirse a sus ramas.

 

 Angie        dio cuenta  que el árbol estaba muy triste y se acercó a preguntarle:

- Viejo árbol, ¿Por qué estás tan triste?

 

- Me encanta que todos vengan a jugar con mis ramas y a comer mis frutos, pero hay unos niños que cada vez que vienen me hacen mucho daño y asustan a los animalitos – respondió el árbol.

 

Angie respondió: Amigo árbol tú nos has dado tu cariño y protección todos los días, nos dejas jugar y comer pero los niños no han visto lo que tú vales por dentro.

Yo en cambio he visto lo que haces pero los niños no. Yo no te veo pero sé que eres un gran árbol donde está el conocimiento.

 

Angie, fue hablar con los niños:

 

- Amigos, acabamos de ver al Viejo árbol  de la finca y nos ha contado que estáis haciéndole daño en sus ramas y su tronco. Se siente cada vez más débil.

Los niños, no eran conscientes de su mal comportamiento, respondieron:

- A ese viejo árbol no le pasa nada porque nosotros juguemos en sus ramas. Si se las partimos y le arrancamos las hojas ya le saldrán otras. ¡Los árboles están para eso!

 

 Angie        enojada respondió:

No te das cuenta que el árbol tiene vida y nos necesita de ti ya que debes darle agua, abono para que crezca y podemos jugar y comer.

 

Los niños, al ver que el árbol realmente estaba tan débil, se dieron cuenta de que habían cometido un error muy grande y se sintieron muy mal.

- Esto es por nuestra culpa, lo sentimos muchísimo. No lo hemos tratado bien y ahora el árbol está a punto de morir... Tenemos que hacer algo.

 Angie        reunió a los niños donde explicó que debía hacer:

Traigan tierra abonada, agua, sembremos plantas  alrededor del  viejo árbol.

 

Los niños se dieron cuenta que Angie     era no vidente y que ella

amaba mucho al viejo árbol y que si moriría su amigo,  Angie

ya no podría salir de su casa  y no podía ser libre.

 

Los niños aprendieron la lección y nunca más trataron mal a los árboles,

 

además conocieron a  Angie       que a pesar no ver ella se comunicaba con el viejo árbol con sus manitos y reconocía cada detalle de la naturaleza.

 

 

¡Toca Toca Yo también soy Una Gatita No Vidente ……….. Lo ves……!

 

VIVO EN LA FUNDACIÓN “MAMÁ CHELITA” DONDE ASISTEN MUCHOS NIÑOS Y NIÑAS NO VIDENTES Y CON BAJA VISION, HEMOS APRENDIDO MUCHO A COMPARTIR, APRENDER Y JUGAR JUNTOS. NUESTRO LEMA ES: MIS MANOS SON MIS OJOS DEL ALMA”.

Con aprecio para todos ustedes:

Angie

 


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