Encuentro de Colectividades: Un paso hacia la inserción real de las personas con discapacidad

33 alumnos de instituciones que integran el Consejo Municipal de Accesibilidad de Alta Gracia realizaron pasantías pagas en el predio y en las carpas del pasado festival. Los chicos y sus familias agradecieron la oportunidad.

 

La participación en el Encuentro de Colectividades (Alta Gracia, Córdoba, Argentina), comenzó el año pasado. Se consiguió que los chicos pudieran hacer una pasantía, a través de la Municipalidad y del Consejo de Accesibilidad y de Personas con Discapacidad. Este año nos animamos a más. Hubo posibilidades y apertura desde las carpas y desde la comisión de las colectividades a darnos esta posibilidad de trabajo real y de inclusión para los chicos. Así fue que las instituciones sumamos mas jóvenes” comenta Cecilia Ávalos, coordinadora pedagógica de la escuela de sordos y disminuidos visuales de Alta Gracia Carolina Ana Mosca, ex Cemas (Centro Educativo Municipal para alumnos Sordos y Ciegos), Institución que se provincializó el año pasado y abrió este año, a todo tipo de discapacidad. 

 

En el Encuentro de Colectividades anterior participaron 10 chicos, acompañados de un tutor, en la entrega de folletos de información en las puertas. Este año fueron 33 pasantes en total -la mayoría, mayores- de diferentes instituciones para personas con discapacidad. 

 

Claudia Martínez, directora de la Escuela Especial Paulina Domínguez (para jóvenes con discapacidad intelectual), explica que el año pasado recibieron la invitación de participar de esta fiesta y se comenzó a formar el Consejo de Discapacidad. Agrega además, que con el Consejo Municipal de Accesibilidad y de Personas con Discapacidad conformado, se anticiparon para poder incluir los chicos en las carpas de las colectividades.  

 

Cecilia y Claudia integran este nuevo Consejo Municipal del cual forman parte la mayoría de las instituciones que trabajan con discapacidad en esa ciudad. 

 

El Consejo Municipal de Accesibilidad y de personas con Discapacidad de Alta Gracia es un órgano intersectorial competente, consultivo, asesor y de planificación de políticas públicas que afecten a las personas con discapacidad, integrado con la participación de los diversos sectores de la comunidad y del Estado. Aún no cuenta con cede propia. Las reuniones se realizan, en la casa de la cultura de la Municipalidad de Alta Gracia, en calle España 76.

 

“El Consejo es un organismo multisectorial, todo lo que tenemos en el territorio: Senaf (Secretaría de niñez, adolescencia y familia) Nación, Senaf Provincia, las inspecciones de escuelas, la parte pública, el intendente como presidente (o la persona que el designe). Están las áreas de la Municipalidad que trabajan directamente con discapacidad: cultura, salud, desarrollo social y además, las organizaciones que trabajan con discapacidad, ONG, instituciones…”, enumera Miryam Flamand, coordinadora del Consejo Municipal de Accesibilidad y de Personas con Discapacidad de Alta Gracia.

 

Claudia Martínez, cuenta que el Consejo está formado también por las instituciones públicas, como las Escuelas Paulina Domínguez y Carolina Ana Mosca, escuelas provinciales, que van a dejar se ser privadas, para ser públicas. 

 

 

Inclusión plena

 

En el predio de las de Colectividades también estaban presentes, supervisando y acompañando a sus alumnos pasantes, otras profesionales integrantes del Consejo: Silvana Moreschi de la ONG Crecer -cuenta con centro educativo terapéutico, centro de día, y un hogar con centro de día para personas con discapacidades múltiples-, Alejandra Montenegro de la ONG Casa Luna – asociación civil sin fines de lucro, donde se realiza rehabilitación en salud, talleres terapéuticos - y a su  vez, se encontraba presente, Magali Guajardo, profesional de Sisame (Sistema de Salud Mental)- hogar con centro de día, donde viven 60 chicos, y además se realizan diferentes talleres con actividad de aprendizaje como musicoterapia, carpintería, recreación, esparcimiento-. 

 

El Presidente del Consejo de Accesibilidad es el intendente. Este, designó a una persona para llevar a cabo esta responsabilidad. “Es ahí donde entro yo como Presidente del Consejo, y para acompañar desde la parte pública, todas las necesidades que tienen desde las instituciones, discutir un poco más todo esto, porque cuando se habla de discapacidad, se tienen excesivos prejuicios. También generar lo de la parte de accesibilidad y políticas para todo esto”, dice Maximiliano Caminada, concejal de Unión por Córdoba, de la ciudad de Alta Gracia. Comenta además, que este año se destinó parte del presupuesto de la Municipalidad, para el Consejo de Accesibilidad.

 

Miryam Flamand, agrega que se basan en los preceptos de la convención internacional, con rango constitucional de Argentina, “donde habla de la inclusión plena, de todas las personas con discapacidad. Desde ahí es la base para empezar a trabajar con este nuevo paradigma”. Aclara además, que se está modificando, con la Ley de Salud Nº 24.901, que es el sistema de prestaciones básicas para las personas con discapacidad. Se está viendo de incorporar que la persona con discapacidad, cuando consiga trabajo formal en blanco, no pierda la pensión no contributiva. 

 

En el  28° Encuentro Anual de Colectividades, el Consejo otorgó entradas a las personas de la ciudad de Alta Gracia, con discapacidad más un acompañante. El ingreso al predio fue gratuito con la sola presentación del certificado de discapacidad y DNI en las puertas de ingreso.

 

 

Tareas de los pasantes

 

Las tareas de los jóvenes y adultos pasantes, que trabajaron en el Encuentro de Colectividades 2015, fueron de acuerdo a las posibilidades de cada uno. Se adaptaron a lo que las carpas iba demandando. Algunos, tuvieron la responsabilidad de mantener el predio limpio, en el sector de informes entregando folletos; otros, levantar las mesas de alguna carpa, en la cocina y con diversas actividades. 

 

El trabajo fue remunerado. Trabajaron cuatro horas, a partir de las 19:30, con una reducción horaria, porque la mayoría son chicos muy jóvenes, y fue su primera experiencia laboral. “Nos hemos llevado la sorpresa, que hubo mucha gente (en el predio) y tanta demanda, que los mismos chicos pedían quedarse hasta la 1. Y las carpas accedieron a eso. Así que están chochos”, cuenta Cecilia, la profesora de sordomudos.

 

“Los chicos están fascinados con poder realizar esta experiencia. Al principio estaban muy temerosos, ya que como los chicos que coordino son sordos, la barrera comunicativa es la principal en la discapacidad. Encontrar que en las carpas, la gente los haya receptado de la forma que los receptó, sin decir: ¿Cómo voy a hacer para comunicarme? Ellos solos se han desenvuelto. En algunos casos han pedido modificación de trabajo, porque por ser la primera experiencia, las carpas decían: bueno que limpien las mesas y nada más, después ellos han ido interactuando y bárbaro. La experiencia también con la gente de las colectividades ha sido buenísima porque todos están re contentos” confiesa la profesora. Cuenta que cada media hora, visitaba a sus alumnos para ver si necesitaban su ayuda, y se sorprendía por lo bien que se desenvolvían.  

 

“Los chicos están contentos. Les encanta trabajar, cumplen cuatro horas de trabajo, cobran lo mismo que cualquier otro trabajador de las carpas y tienen todas las coberturas de todos los trabajadores de colectividades. Hay algunos que tienen contrato con la Municipalidad y otros con las carpas, con colectividades” relata Miryam.

 

Agregó, a su vez, que en la carpa de Alemania, a uno de los chicos pasantes, le pidieron por favor que trabaje más horas por lo eficiente que era. En cada currículum de estos participantes, pusieron todo lo que pueden hacer. Y nada de lo negativo. “Esa es la nueva mirada y el nuevo paradigma de discapacidad. Salir desde el modelo médico, dejarlo de costado”, informa la coordinadora del Consejo, que defiende la otra mirada de la discapacidad, de trabajar con los grupos de familia ya que los considera como “los mejores terapeutas” y brindar toda la promoción de derechos de personas con discapacidad, para lograr la igualdad. 

 

La directora de la Escuela Paulina Domínguez, cuenta que no todos los chicos participaron de estas actividades en el predio de colectividades. Lógicamente por el número. Los que participaron, fueron jóvenes que tienen la capacidad de poder ser autónomos, independientes, buena comprensión, y la posibilidad de un lenguaje y un trato con el otro, así poder incluirse en este tipo de actividad.

 

“Ese es el perfil que tuvimos en cuenta para poder incluirlos. Los que realizan la pasantía, quieren tener un vínculo entre ellos, porque se sintieron muy cómodos, muy contenidos. Es muy importante, porque no solamente es el hecho de tener una inserción laboral, sino que es una real inserción social, que eso es lo más importante y que es lo que queremos nosotros. Así que estamos muy conformes”, expresa la directora. 

 

La propuesta fue mostrar todo lo que se puede. Acá en las carpas hay muchos empresarios, comerciantes que después, tienen la posibilidad de incorporar a esos chicos al mercado laboral formal. Que eso es lo que se trata de lograr. Entonces cuando un comerciante y un empresario de Alta Gracia empiece a hacerlo, va a contagiar a los demás.

 

La idea es eso, la dignificación de la persona con discapacidad. Están en situación de discapacidad por las barreras físicas y sociales que nosotros como sociedad les imponemos. Cuando esa barrera desaparece, esa persona puede acceder a todos sus derechos, y puede incluirse perfectamente en la sociedad. Luego de esta actividad, la idea es que los chicos se sigan reuniendo, ya que han hecho un lindo grupo entre ellos y hay que fortalecer ese vínculo”, cuenta Flamand.

 

 

En primera persona

 

 Algunos de los jóvenes que participan en estas pasantías de trabajo, cuentan su experiencia:

 

“Mi tarea es embolsar el pan con los cubiertos, limpiar, levantar y ordenar las mesas, porque las chicas no dan abasto. Estoy cuatro horas y a las 23;30 ya me voy. Me pareció una linda experiencia. El año pasado estuve dando folletos a la gente que entraba al predio. Tengo dos compañeros que son sordo-mudos” comenta María Isabel (45), pasante en carpa del país Vasco (Institución Crecer).

 

 “Me gusta la experiencia porque estoy trabajando. Limpio, hago de moza, tengo que limpiar todo muy rápido y tirar la basura. Estoy contenta. Es divertido. Es mi primer trabajo. Los compañeros de la carpa son buenos. Me gustaría volver a participar el año que viene”, le cuenta Jessica (17) en lenguaje de señas, a su intérprete Cecilia Ávalos, coordinadora de la Escuela Carolina Ana Mosca (ex Cemas), sobre su trabajo en la carpa del País Vasco.

 

“Acá en la carpa hago muchas cosas. Amaso, hago pizzas, hay muchas variedades y llevan distintas cosas encima. Hago otro que es parecido a una empanada, que van cerradas como si fuera una tarta y que es fácil hacerle el repulgue. No sabía hacerlo, lo aprendí acá. Yo miro y copio como lo hacen. Me gusta esta experiencia. Aunque, más adelante me gustaría trabajar con animales. Ser veterinaria. Me gustan los perros, aprender como curarlos y cuidarlos. A los compañeros de esta carpa, no los conocía de antes y me recibieron muy bien todos. Me comunico con ellos escribiendo en papel”, comenta Marianela (16) en lenguaje de señas a su profesora, sobre su pasantía en la carpa de Italia.

 

 

Las madres, contentas

 

Los familiares de los chicos que realizan esta actividad, estuvieron “encantados” cuando se les propuso esta posibilidad de trabajo. Los acompañaron y estuvieron pendientes, aseguró Cecilia Ávalos. 

 

 “Lo que veo es que hay una buena predisposición. En un principio la gente de las carpas tenían un poco de miedo, porque era algo nuevo, pero después cuando los chicos empezaron a rendir se dieron cuenta que por ahí, trabajan mucho más que una persona que no tiene problemas, porque ellos tienen una meta muy clara, ellos quieren trabajar. Ellos necesitan, y les cuesta mucho conseguir trabajo. Cuando una empresa, o una institución, o en este caso esta gente les dan lugar, descubren que aumenta el nivel del trabajo del lugar, porque ellos no paran. Entonces eso es un incentivo y esta experiencia, no lo digo yo como madre o al ver a mi hijo. Sino estuve en reuniones donde estaban empresas que incorporaron chicos (con discapacidad) y han visto que hay mayor rendimiento en las plantas. 

 

 

Esta es una experiencia que para ellos les da seguridad, porque a veces ellos tienen miedo, se sienten inseguros, y la idea es que ellos se empiecen a valer por si mismos, y a veces como cualquier persona que busca trabajo a veces tienen suerte, otras no  tanto. Pero tienen que empezar a probar y a valerse por si mismo. Ellos están felices con esta experiencia. Mi hijo es totalmente independiente.” (Alicia, mamá de Alejandro (24) que trabaja en la carpa alemana).

 

“Yo lo veo de diez, porque los veo a ellos muy entusiasmados, se sienten útiles, y aparte el apoyo que les dan los maestros. Es lindo para ellos. Por ahí, al principio tenían miedo que los hagan de menos la gente, pero no. Ellos se sienten cómodos y les gusta mucho. A mi hija le hubiera gustado estar en carpas para sentirse más útil, pero lo mismo valora lo que está haciendo, le encanta, está chocha. Mi hija está en la Panadería La Paulina. Con la pensión de ella se va comprando las balanzas y otras cosas, porque quiere trabajar en casa para vender afuera. Ella sueño que el año que viene, pueda ir a trabajar a una institución. Los chicos que están trabajando en esta actividad, se van conociendo y van empezando una amistad. Porque mi hija lo único que tiene es la casa y la escuela. Ella no tiene amistades afuera. Y ella se siente feliz porque está conociendo chicos nuevos, le encanta. El grupo de profesionales de la institución es muy bueno, trabajan muy mucho. Mi hija no se animaba a hablar con la gente y ya está en el teatro y está trabajando. De diez", sburaya Norma, mamá de Berenice (17) que está entregaba folletos.

 

 “La experiencia es muy buena. A mi hijo le gustó más cuando le dijeron que venía a trabajar acá. Anda chocho. Está entregando folletos. A veces hace changas con su abuelo”, remaca Gabriela, mamá de Alejandro.

 

Desde los carpas

 

Cecilia aclara que la respuesta que recibió a esta propuesta de los responsables de las carpas fue positiva. Si bien al principio, estuvieron expectantes de qué iba a pasar; con el correr de los días, siempre tuvieron palabras de aliento y felicitaciones para los chicos. Algunos de los pasantes, accedieron a trabajar más tiempo de lo que se estipulaba en el contrato, por su alto rendimiento.

 

Julio El Sukaria, responsable en la carpa árabe musulmán, cuenta la experiencia de sumar un pasante con discapacidad, a su grupo de trabajo. “La experiencia me parece fantástica y la apoyé. Hace 12 años que trabajo en ferias, por todo el país. Es la primera vez que me lo plantean desde la organización. Sinceramente,  es algo que no se me hubiera ocurrido nunca y me parece fantástico, por una cuestión de inclusión. Como responsable de la carpa, soy el encargado de protegerlos para que no se lastimen. Velar por los medios para que el esté bien. Alejandro es quien trabaja con nosotros y no estamos atrás de él todo el tiempo. Le preguntamos si quiere comer y tomar algo. Él no escucha, pero nos vamos entendiendo. En las tareas es impecable. Él está pendiente. Si ve que hay que barrer, va y busca la escoba. Está un poco de mozo, nos ayuda a calentar bandejas, nos ayuda a cerrar o a abrir; menos cortar carne caliente, por una cuestión de seguridad, ya que las cuchillas que tenemos son largas y filosas. Es de primera. Básicamente él está cómodo y nosotros estamos cómodos con él. Creo que es posible esta interrelación, por la iniciativa de la organización. Para las colectividades no es una obligación tener a estos chicos pasantes. Es una sugerencia que nosotros podemos o no aceptar. Yo me prendí porque estoy de acuerdo. Al igual que el año pasado, vinieron a visitarnos 17 chicos discapacitados, les dimos de comer y le explicamos que era cada comida, cómo se hacían y nos tomamos el tiempo, porque a todos los que estamos en esta carpa, nos llena el alma. Este es un trabajo de equipo y estamos todos muy contentos. Nosotros le estamos pagando. Ellos se están ganando la plata, nadie le está regalando nada. La comisión les paga el seguro y comen con nosotros. Yo lo doy por hecho para el año que viene. Y si quieren mandar dos, yo no tengo drama. El primer día vino la madre, se presentó, me lo entregó con miedo, porque Alejandro tiene 17 años. Me dio su número, yo le di el mío. La entiendo. Y también entiendo en sus ojos, el agradecimiento porque nosotros estamos dándole una oportunidad, que en otras empresas no se la dan. Y este chico no tiene ninguna discapacidad física ni mental, es una cuestión de comunicación; podría manejar una computadora, y por lo que veo es muy capaz. Podría gestionar a partir de texto muchas cosas. Además él ayuda al padre en una herrería. Hay que hacerles un lugar, para que ellos dentro de sus capacidades, puedan desarrollarse. Y creo que no es difícil. Es cuestión de voluntad”. 

 

Patricia, encargada de las mozas, en la carpa de Los Vascos comenta: “Yo estuve trabajando en la guardería municipal y tenía a dos chicas que estan trabajando acá. Todos los años estoy encargada de las mozas de la carpa de Países Vascos. La experiencia de este año con las chicas que se incorporaron a trabajar por medio de la pasantía, fue buenísima. Me gusta. No tuve problemas en comunicarme con Jessica. Estoy acostumbrada a tratar con sordomudos. Me pareció una experiencia muy positiva. Se relacionan muy bien con los otros integrantes de la carpa. Los quieren un montón. Están chochos. Nos ayudan mucho. En Alta Gracia siempre lo han hecho de incluir a los chicos. A lo mejor uno no cree que sean capaces. Al principio yo no me animaba por las botellas. La madre (de Jessica) la veía y decía: en mi casa no hace nada y veo acá como trabaja”.  

 

Información: Consejo Municipal de Accesibilidad y de Personas con Discapacidad.

Facebook: Consejo Municipal de Accesibilidad de Alta Gracia.

E.mail: consejoaccesibilidad@altagracia.gov.ar.

Texto y fotos: Verónica Sudar. Fotos: Cecilia Avalos.


Article Tags: #empleo #trabajo #oportunidad #colectividades #Alta Gracia #consejo de Accesibillidad
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1 comment
  • Diego Muñio and Sandra López like this
  • Sandra  López
    Sandra López Una buena experiencia para los chicos, muchos creen que no pueden hacer nada, o que no lo harían bien, está demostrado que pueden aportar tanto o más que cualquiera de nosotros.
    February 20, 2015 - 1 likes this