¿Se pueden construir ciudades para todos?

No todo el mundo tiene una salud de hierro. Hay millones de personas con alguna discapacidad física o psíquica y tienen tanto derecho como cualquier otro ciudadano a poder pasear por las calles sin encontrarse con un número incontable de barreras. Escalones por todos sitios, pavimentos destrozados, poca iluminación... Las ciudades están mal diseñadas y el problema es cada vez mayor porque se estima que dentro de unos años el 89% de la población europea vivirá en grandes urbes.


¿Se puede hacer algo para cambiar esta situación? En lo ya construido es difícil. Simplemente adaptar esos espacios para que las personas con algún tipo de deficiencia puedan usarlos, lo que supone reformas y más gasto. El reto es que, al menos en los nuevos diseños, se impongan o se tengan en cuenta esos criterios de adaptabilidad. Es lo que se ha llamado diseño universal, es decir, construir para todos. Hace 15 años un grupo de arquitectos empezaron a usar estos términos en una reunión en Japón pero no ha sido hasta ahora cuando realmente se ha organizado un congreso internacional. Y ha sido en Málaga, en el Palacio de Ferias, desde el miércoles hasta hoy.

"La idea es poner fin de una vez a la discriminación que se lleva a cabo con las personas con discapacidad en origen. Que todos aprendamos cómo hay que diseñar las cosas en un principio para luego no tener que ir adaptándolo después", explicó ayer Raúl López, concejal delegado del Área de Accesibilidad Universal del Ayuntamiento de Málaga.

El objetivo es claro, pero su puesta en marcha no es tan fácil. Raquel Pelta, profesora de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona, afirmó que "un buen diseño capacita y un mal diseño discapacita, aunque son muchos los docentes y profesionales a los que les falta conocimiento en la materia y tienen todo tipo de dudas sobre el diseño universal". Carlos Jesús Rosa, profesor de Urbanismo de la Escuela Superior de Arquitectura de la Universidad de Málaga, fue más allá y aseguró que "el arquitecto primero piensa en su proyecto y después lo adapta", por lo que reclamó un "cambio" en la formación ya que posiblemente lo necesario sería hacerlo al revés.

No hay nada mejor que predicar con el ejemplo y Rosa expuso cómo un grupo de alumnos de Arquitectura de Málaga se sentaron en sillas de ruedas o se taparon los ojos y anduvieron con bastones por la capital para conocer con qué problemas se encuentran los discapacitados en su día a día, unos problemas en los que las personas que no tienen ninguna minusvalía ni siquiera suelen caer. "Vimos pasos de peatones que acaban en un escalón y que son absurdos, unos bolardos muy bajos, urinarios no adaptados, una falta total de contraste y color en las calles para deficientes visuales...", dijo este profesor quien, al margen del diseño, consideró fundamental que las obras se ejecuten según se han marcado, que se haga un buen mantenimiento de las instalaciones y que los ciudadanos tengan conciencia cívica.

Que las calles no están adaptadas a personas con algún tipo de deficiencia lo sabe todo el mundo. Sólo hay que dar un paseo y verlo. Incluso personas sin ningún problema se accidentan constantemente con la existencia de boquetes en las aceras o pasos de cebra mal señalizados. De hecho, cada año se producen 1,5 millones de caídas en España -siendo una de las principales causas de muerte- y unas 1.000 personas mueren atropelladas en las ciudades. No obstante, todo se puede medir y todo es, en cierta forma, evitable. Tomás Zamora, directivo del Instituto de Biomecánica de Valencia, afirma que, según sus estudios, si el relieve de las aceras tuviera menos de tres milímetros las personas mayores tendrían menos accidentes. Lo que hay que hacer ahora es que arquitectos y empresas lo tengan en cuenta a priori.

  


Article Tags: #accesibilidad #malaga #diseño universal #diseño inclusivo
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