La atención a ala discapacidad, una materia pendiente en Argentina

 Por Miriam Bobadilla

Buenos Aires, 9 de diciembre de 2010 (RENA). El 7.1 por ciento de la población argentina (2.176.123 personas) tiene alguna discapacidad. El 46 por ciento son mujeres y el 54 por ciento varones. Aunque existen leyes que protegen a la población, las fuentes consultadas por RENA coincidieron en afirmar que no se aplica lo establecido por las normativas y que todavía queda mucho por hacer a favor de los derechos de las personas discapacitadas.


Cerca de 600 millones de personas viven con algún tipo de discapacidad (85 millones en América Latina) como consecuencia de una enfermedad crónica o de lesiones, una enfermedad infecciosa, malnutrición u otra causa estrechamente relacionada con la pobreza. Ese número va en aumento, dado que el 80 por ciento de las personas vive en países de bajos ingresos; en su mayor parte son pobres y tienen un acceso limitado a servicios básicos, por ejemplo de rehabilitación, o carecen de dicho acceso, según datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A qué se llama discapacidad

Discapacidad es un término general que “abarca las deficiencias, las limitaciones de la actividad y las restricciones de la participación. Las deficiencias son problemas que afectan a una estructura o función corporal; las limitaciones de la actividad son dificultades para ejecutar acciones o tareas, y las restricciones de la participación son problemas para participar en situaciones vitales. Por consiguiente, la discapacidad es un fenómeno complejo que refleja una interacción entre las características del organismo humano y las características de la sociedad en la que vive”, define la OMS.


¿Cuál es la situación de las Américas? Datos publicados recientemente por el organismo internacional destacan que el 62 por ciento de los países que lo conforman cuentan con legislación específica, aunque en la mayoría de ellos “no existe un buen sistema de registro sobre discapacidades y rehabilitación” y, “el personal de rehabilitación es escaso en la mayoría de los países”. Respecto de América Latina, existen aproximadamente 85 millones de personas con discapacidad.


La Encuesta Nacional de Personas con Discapacidad (ENDI), complementaria del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, relevó información sobre el tipo de discapacidad que afecta a quienes habitan suelo argentino. Más de 634 mil padecen problemas visuales; más de 520 mil, auditivos; unas 110 mil, del habla; aproximadamente 1 millón 140 mil, motora. Unas 436 mil personas presentan deficiencias mentales y más de 45 mil “otras discapacidades”.



Derechos y realidad laboral

Argentina cuenta con normas que protegen los derechos de las personas discapacitadas. La Ley 22431 (Sistema de Protección al Discapacitado) instituye -entre otros aspectos- “un sistema de protección integral de las personas discapacitadas, tendientes a asegurar a éstas su atención médica, su educación y su seguridad”.


En su artículo octavo estipula que “El Estado Nacional, sus Organismos descentralizados o autárquicos, los entes públicos no estatales, las empresas del Estado y la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, están obligados a ocupar personas discapacitadas que reúnan condiciones de idoneidad para el cargo, en una proporción no inferior al cuatro por ciento de la totalidad de su personal”. Por su parte los empleadores nacionales también reciben beneficios ya que el 70 por ciento del total de remuneraciones abonadas en el ejercicio fiscal, podrá ser deducido de la base del impuesto a las ganancias, de dicho período fiscal.


Para el vicepresidente del Colegio de Abogados, Eduardo Awad, “la ley es muy clara y no la cumplen”. “¿Para qué queremos un país con cerca de 27 millones de leyes si no las cumplimos?”, se interrogó el letrado a la hora de evaluar la situación de quienes no pueden ingresar al mercado laboral y desean hacerlo cuando viven con algún tipo de discapacidad. Dijo además que la discapacidad no sólo no es un tema considerado por los medios de comunicación masiva sino también por la sociedad en general.
Quien también consideró como ínfimos los cambios es la licenciada Mercedes Monjaime, en la Coordinación de los Foros de la Sociedad Civil Responsable del Foro de Personas con Discapacidad del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI). “Las leyes son buenas hace muchas décadas, el problema es que no se aplican”, dijo. “Grandes transformaciones no hubo. Con la cantidad de tiempo que pasó el cumplimiento es ínfimo”, respecto a las reglamentaciones normativas.


Situaciones que empoderan



Según informó la Unidad para Personas con Discapacidad y Grupos Vulnerables del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, en 2004 quince personas fueron colocadas en distintas empresas realizando distintas labores.


Repsol contrató a dos para el puesto de call center y asistente bilingüe. Setex SA contrató a tres personas hipoacúsicas, junto a Cosméticos Avon que para el puesto de operario de producción dio trabajo a ocho personas con el mismo problema. Lartex y Peugeot Citröen ofrecieron un puesto de trabajo para la labor de operario de PC y operario, respectivamente. En la actualidad no se cuenta con datos actualizados sobre esa realidad que permitan comparar qué cambios se registraron desde el 2004 hasta la actualidad.


En lo referente a medios de comunicación masiva en Argentina, Verónica González Bonet es la única periodista ciega que trabaja frente a una cámara de televisión. Tiene una columna semanal en el informativo central del mediodía de Canal 7.


A pesar de que la Ley 24.147 en su artículo 34 establece que las empresas que contraten grupos laborales protegidos gozarán de un descuento del 50 por ciento en las contribuciones patronales y en el artículo 87 de la Ley Nº 24.013 se beneficia a los empleadores, que serán eximidos en el primer año de contratación del pago del 50 por ciento de las contribuciones patronales y a las cajas de jubilaciones correspondientes, de las asignaciones y subsidios familiares, al INSSPyJ y al Fondo Nacional de Empleo, muy poco se ha llevado a cabo en lo referente al trabajo de inclusión con las personas discapacitadas.


La OMS promueve “la acción práctica de integrar la discapacidad en todos los aspectos del desarrollo, así como promover su participación en la vida social y el desarrollo sobre la base de la igualdad. Tomar medidas para poner de relieve los progresos y los obstáculos en la aplicación de las políticas que tienen en cuenta las cuestiones relativas a la discapacidad, así como promover la conciencia pública acerca de las contribuciones de las personas con discapacidad al desarrollo de sus comunidades”.



Representaciones sociales sobre la discapacidad



Históricamente, las personas con discapacidad son vistas como ‘anormales’, como lo ‘otro’. “La categorías normal/anormal no nos son ajenas. Nos atraviesan íntimamente en nuestros deseos de inscripción en lo común, de obedecer las prescripciones y establece conductas esperadas, relaciones esperadas, deseos esperados, amores esperados, odios esperados, aprendizajes esperados, hijos esperados, porque expresa la medida de todas las cosas, la normalidad es la medida del mundo”, apuntó la licenciada en Servicio Social y Magíster en Salud Mental Indiana Vallejos, docente e investigadora de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Entre Ríos e integrante del Programa UNL ACCESIBLE en la Universidad Nacional del Litoral.


“Esta posición supone discutir que la discapacidad esté dada en el cuerpo, que sea natural y evidente, que no pueda dejar de reconocerse a simple vista, por el sólo hecho de ‘estar ahí’, porque a ese cuerpo le falta un brazo -es manco- le falta visión -es ciego- es un lesionado medular –no camina- le sobra un cromosoma -tiene Síndrome de Down-. Y supone, también, pensar al cuerpo como algo construido, lo que sugiere que los cuerpos deficientes - anormales solo viven dentro de las limitaciones productivas de ciertos esquemas reguladores en alto grado generalizados”, subrayó Vallejos.


“Normalidad y anormalidad no nos son categorías ajenas, pero tampoco son estáticas. El comienzo del siglo XXI nos encuentra frente a otras formas de dominio, más difusas, menos institucionalizadas a la vez que más encarnadas en los sujetos. Los espacios se tornan lisos, fluidos; los aparatos de normalización se generalizan, y el modelo de la prisión se instala ‘a campo abierto’, extramuros, en redes fluctuantes y modulables: el poder se reformula a sí mismo, aspirando a dominar los espacios ilimitados y afrontar lo imprevisible de los acontecimientos, penetrando en las profundidades de la biopolítica. Los cuerpos se exhiben morbosamente, se moldean artificialmente, se tornan ‘material humano’, y su productividad va mucho más allá de la muerte”, aseveró.



Arquitectura diferenciada



Las escuelas en la Ciudad de Buenos Aires siguen sin acceso adecuado. Según informó la ONG Acceso ya, “la mayoría de las escuelas en la ciudad son inaccesibles”. La organización llevó a cabo un relevamiento donde, en promedio, el 85 por ciento de las escuelas no tiene rampas de acceso y sólo el 5 por ciento tiene baños adaptados para personas con discapacidad.


Desde la organización observaron “otro problema que deben afrontar las personas con movilidad reducida que son los estacionamientos de autos que tapan las rampas. Según cifras oficiales, se cometen al año unas 10.000 infracciones por esa razón”.


En lo referente a nuevas tecnologías, en la actualidad existen distintas herramientas que favorecen a la comunicación de las personas discapacitadas. Caracterizado por un sistema de numeración binario, el Braille es un sistema de lectura y escritura táctil pensado para personas ciegas. Ideado por el francés Louis Braille a mediados del siglo XIX, este alfabeto es una herramienta útil y eficaz para leer y escribir. Tres siglos después de ésta invención han surgido distintos instrumentos que facilitan el uso de los dispositivos técnicos a quienes sufren de discapacidad.


El “Mouse para pie”, por ejemplo, es un mecanismo que permite controlar íntegramente las funciones del mouse de una computadora, incluyendo el clic principal y el secundario, arrastrar, y hacer ‘scroll’. La adaptación fue fabricada a partir de un mouse convencional, que debe ser desarmado, una caja de madera, algunas soldaduras, y pocos botones. Los ideólogos fueron Sergio Ruau, ingeniero en sistemas de información, y Antonio Sacco, ingeniero en sistemas de información, quienes crearon el diseño y publicaron la información en Internet, haciéndola accesible para aquellas personas que deseen contar con este beneficio.


Existen también teclados con sistema braille, computadores que cuentan al usuario no vidente lo que está en pantalla y escriben lo que dicta su voz, u otras adaptadas para que una persona tetrapléjica pueda navegar sólo con dirigir la mirada hacia el monitor. Éstos son algunos de los avances tecnológicos creadas para personas con distintos tipos de discapacidad no se queden fuera de la realidad informática.


También hubo cambios en el reclamo por la no violación de sus derechos y la aplicación de las normas actuales, porque “las personas con discapacidad son las que más llaman al Inadi”, informó Monjaime. “Las personas con discapacidad conocemos más nuestros derechos”, aseguró.

 


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