Cuando la escuela funciona como agente de cambio social

TUCUMÁN (Argentina). Dos alumnos de la escuela Próspero García para sordos e hipoacúsicos, escuchan por primera vez a través del aro magnético.

 

“No podía creer que con lo poco que yo sabía era capaz de ayudar tanto a otra persona”. Con la simpleza de estas palabras, un estudiante de Tucumán manifestó su emoción cuando después de participar de un taller de armado e instalación de aros magnéticos en una escuela de hipoacúsicos, vio iluminarse el rostro de una niña que por primera vez escuchaba música. Sin dudas un hecho trascendente en la vida de esa niña, del joven estudiante y de todos los que promueven este tipo de experiencias, que nada tienen que ver con el clima de violencia escolar del que hoy tanto se habla, eclipsando hechos como este que valen la pena recuperar y contagiar.

 

Esta actividad es una de las tantas que impulsó el Programa Productivo Tecnológico y Social (PPTyS) de construcción de ayudas técnicas para las personas con discapacidad. Su principal promotor, el ingeniero Rafael Kohanoff, director del Centro de Tecnologías para la Salud y Discapacidad del INTI, vuelve sobre la historia de la niña tucumana cada vez que quiere expresar la dimensión que tienen estos pequeños grandes cambios que se logran desde una escuela. Y recuerda el entusiasmo que se manifiesta en los alumnos al sentir que lo que estudiaron “sirve” y que estos proyectos, pensando en el otro, les da aun sentido a sus vidas. Estos testimonios son el reflejo del gran impacto cultural que este tipo de proyectos destinado al sistema educativo puede alcanzar.

 

El PPTyS es una iniciativa que promueve que las escuelas técnicas y los centros de formación profesional construyan distintos dispositivos por solicitud de las escuelas de educación especial para que los alumnos que no cuentan con la posibilidad de acceder a una silla de ruedas o a una muleta, por ejemplo, puedan tenerlas. Con este objetivo, los alumnos y profesores se comprometen con necesidades sociales al tiempo que desarrollan capacidades técnicas y de aprendizaje grupal.

 

Este programa se basa en el trabajo conjunto entre distintos organismos nacionales: el Centro de Tecnologías para la Salud y Discapacidad del INTI, el Instituto Nacional de Educación Técnica (INET), la Comisión Nacional Asesora para la Integración de las Personas con Discapacidad (CONADIS) y el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI). Desde sus inicios, en el año 2007, tuvo como objetivo que estudiantes de escuelas técnicas construyan diferentes dispositivos para las personas con discapacidad, basados en planos, manuales y asistencia técnica diseñados por el INTI. Los establecimientos educativos que se anotan en el programa reciben estos manuales donde se encuentra toda la documentación técnica, planos con procedimiento de armado, lista de materiales e indicaciones para adecuar las herramientas al usuario, priorizando siempre que éstas sean accesibles, personalizadas, de fácil mantenimiento y cuenten con reparación. Entre los manuales disponibles, los estudiantes pueden fabricar sillas de ruedas, sillas posturales, bipedestadores, bastones para ciegos, muletas, andadores, prótesis, elementos para estimulación temprana, entre otras ayudas para la vida cotidiana.

 

Pero este programa va más allá de que una escuela técnica construya una ayuda para una escuela especial. Se propone una acción inclusiva, a partir de la cual la escuela especial se involucre en el proyecto, porque el desafío a futuro es que los chicos que hoy estudian en esas escuelas puedan acceder a establecimientos de educación comunes, algo que hoy no sucede porque aún existen barreras culturales, físicas y pedagógicas sobre las que falta que trabajar. Esto es lo que propone la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, a la que nuestro país adhirió en 2008, mediante la Ley 26.378. En este sentido el Programa Productivo Tecnológico y Social contribuye a ejercer un derecho, pero para lograrlo es necesario que cada vez más escuelas participen del programa y se generalice este compromiso.

 

Hasta el momento, son más de 300 las escuelas participantes cuyos docentes y alumnos comparten sus experiencias en los Encuentros Nacionales de Discapacidad organizados por el INET y el INTI. En cada uno de los encuentros, cientos de docentes y estudiantes de todo el país, muestran y comparten sus experiencias junto a autoridades nacionales y provinciales ligadas a las áreas de educación y de discapacidad. Para el transcurso de este año se prevé un encuentro multitudinario, abierto al público, que posiblemente se realice en el mes de octubre en el Parque del Bicentenario.


Fuente: INTI / http://hfnoticias.com.ar/noticia/index/413/20184


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