Andrea Sacks, conocida defensora de las TIC para las personas con discapacidad

GALARDONADOS CON EL PREMIO MUNDIAL DE LAS TELECOMUNICACIONES Y LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN DE LA UIT DE 2008


Andrea Saks: Conocida defensora de las TIC para las personas con discapacidades.

 

“La privación de información y un acceso deficiente son el problema, no la discapacidad.”

 

Andrea Saks empezó a participar en los trabajos de la UIT en 1991. Costea sus propios gastos y asiste a muchas reuniones de Comisiones de Estudio y Grupos Temáticos del Sector de Normalización de las Telecomunicaciones de la UIT (UIT–T), promoviendo la inclusión de normas de accesibilidad. Participa también en la Comisión de Estudio 1 del Sector de Desarrollo de las Telecomunicaciones (UIT–D) cuando estudia la Cuestión 20, y de este modo tiende un puente entre los dos Sectores.

 

La Srta. Saks ha desempeñado un papel fundamental en la creación de eventos sobre accesibilidad en la UIT, y es ella la que ha ideado la Actividad Mixta de Coordinación sobre Accesibilidad y Factores Humanos (JCA-AHF). También es coordinadora de la Coalición Dinámica sobre Accesibilidad y Discapacidad del Foro sobre la Gobernanza de Internet.


Andrea Saks, que fue galardonada con el Premio Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información de la UIT de 2008, es hija de padres sordos que, desde una edad muy temprana, le pidieron que les ayudara a comunicar con el mundo de los oyentes. Su padre, Andrew Saks, fue pionero en el desarrollo de tecnologías de telecomunicaciones para personas con dificultades de audición. Lógicamente, la Srta. Saks se interesó mucho desde muy joven por las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para las personas con discapacidades. En la ceremonia de entrega de premios de El Cairo, subrayó su empeño por conseguir que las TIC sean accesibles para todos y contó su historia a su manera:


A los dos años, empecé a trabajar de intermediaria para mis padres. Es un servicio en el que la persona oyente llama en nombre de la persona sorda para que ésta pueda comunicar con el mundo exterior. Para mis padres debe de haber sido muy traumatizante depender de una niña de apenas dos años, pero me parece que no lo hice demasiado mal. A los tres años ya lo hacía bastante bien, pero cuando cumplí los catorce me convertí probablemente en otra pesadilla, porque los adolescentes no son nada cooperadores.Andrea Saks, que fue galardonada con el Premio Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información de la UIT de 2008, es hija de padres sordos que, desde una edad muy temprana, le pidieron que les ayudara a comunicar con el mundo de los oyentes. Su padre, Andrew Saks, fue pionero en el desarrollo de tecnologías de telecomunicaciones para personas con dificultades de audición. Lógicamente, la Srta. Saks se interesó mucho desde muy joven por las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para las personas con discapacidades. En la ceremonia de entrega de premios de El Cairo, subrayó su empeño por conseguir que las TIC sean accesibles para todos y contó su historia a su manera:

 

Mi padre y mi madre se conocieron en circunstancias muy particulares que dan una buena idea de lo que las personas sordas debían afrontar y, en algunos casos, todavía deben afrontar... Mi padre se detuvo para ayudar a un señor a cambiar una rueda desinflada en plena noche, como se hacía en aquellos días, sin miedo, y le sorprendió que ese señor le hablara cara a cara para que él pudiera leer en los labios. Mi padre le preguntó “¿cómo sabe?” y el hombre contestó “bueno, tengo una vecina muy guapa que es sorda”. Era mi madre. El caballero no dio su nombre a mi padre, pero éste tomó nota de la matrícula del automóvil y de este modo pudo encontrar dónde vivía mi madre.


Andrea Saks
Andrew y Jean Saks, los padres de Andrea, eran ambos sordos y de niña ella les ayudaba a comunicar con los demás

 

Mi padre no nació sordo, perdió la audición a causa de una infección del hueso mastoides. Aprendió a hablar porque sus padres pudieron financiar clases particulares, pero en cambio no conocía el lenguaje de los signos. Mi madre, que también era totalmente sorda, era hija de un doble nacional y se crió en Inglaterra...

También podía hablar, cosa inhabitual en aquella época en que muy pocos sordos podían hablar porque no todos disponían de los medios necesarios para enseñar a los hijos sordos a hablar.

 

Mi padre era ingeniero y le irritaba mucho no poder utilizar el teléfono para sus actividades profesionales. Por suerte, conoció a una persona excepcional llamada Robert Weitbrecht, un físico sordo que utilizaba un aparato télex para radiocomunicaciones TTY de barco a costa. Con otro amigo, el Dr. James Marsters, que también era sordo, decidieron que podían convertir esta tecnología para utilizarla con el teléfono. Disponían de muy poco dinero y no recibieron apoyo alguno de las empresas privadas, al tratarse de un mercado muy especializado que, por lo tanto, no era económicamente viable. Pero lo hicieron, inventaron el módem.

 

Después descubrieron que necesitaban una impresora y tuvieron que recurrir a antiguas teleimpresoras desechadas. Acabaron creando Teletypewriters for the Deaf Incorporated (TDI), que ahora se llama Telecommunications for the Deaf, Inc. Pusieron en marcha los equipos y empezaron a hablar por teléfono, escribiendo las palabras en texto en tiempo real (que, por cierto, está ahora normalizado por la UIT). También pudieron reacondicionar antiguas teleimpresoras desechadas que después donaron a TDI.

 

La comunidad de los sordos se arremangó y reacondicionó esos aparatos... y los distribuyeron por todo el país. Lo hicieron todo ellos solos. Es impresionante, pero echando la vista atrás, me molestó un poco, había perdido mi lugar privilegiado en la vida. Ya no me necesitaban. Pero todavía tenían que comunicar con el mundo exterior y los servicios necesarios todavía no estaban en marcha, así que todavía pude participar un poco.

 

El fenómeno tomó tanta importancia que todos los amigos de mi madre empezaron a escribirle y decirle “lo queremos también”. Así pues (mis padres) me impulsaron a ir a Inglaterra y con las Administración Británica de Correos creamos la primera red telefónica internacional para sordos. Y también cursamos la primera llamada transatlántica entre sordos (en 1975)... Fue un éxito rotundo... demostró que la comunicación de texto entre personas era lo que necesitábamos y podíamos hacer, y éste es uno de los motivos de que el telefax evolucionara lentamente para convertirse en otro de los maravillosos instrumentos que utilizamos... Los oyentes no se dan cuenta, pero los sordos les han dado el derecho a acceder a datos por la red telefónica.

 

Las diferencias entre los países crearon nuevas barreras para los sordos. Uno de los problemas era que los británicos deseaban utilizar Telecom Gold, una especie de correo electrónico incipiente, y desmantelaron la red con la que los sordos de Norteamérica y Gran Bretaña comunicaban porque querían crear algo mejor. No hubo normalización, de ningún tipo... Estábamos aislados de nuevo. Otros países también querían ofrecer comunicaciones a los sordos, y empezaron a fabricar teléfonos de texto... Francia adoptó el Minitel, Italia y Alemania otras técnicas.

 

En ese momento llegué yo a la UIT. Casi me echaron porque no tenía credenciales, pero afortunadamente, el representante del Departamento de Estado de Estados Unidos decidió que podía ser una idea interesante y me incorporó oficialmente en una delegación. Era en 1991 y desde entonces no he dejado de venir a la UIT, donde trato de dar un aspecto humano a la tecnología, hacer que los ingenieros comprendan que el módem no terminó la llamada, lo hizo el ser humano. Quiero que todos sepan que la UIT fue muy comprensiva conmigo. La resistencia se debía a la ignorancia, o a que pensaban que quizá deberían gastar demasiado dinero. O también porque no comprendían lo fácil o difícil que puede ser concretizar algo.

Teníamos una norma maravillosa llamada V.18, que traducía de manera invisible todas las sutilezas de los teléfonos de texto... Además, apareció el correo electrónico, apareció la mensajería instantánea y los sordos empezaron a utilizar otros tipos de comunicaciones, pero nada se asemeja al texto en tiempo real.

 

La falta de normalización fue lo que causó el desmantelamiento de la red telefónica de los sordos. La normalización es necesaria. Lo más importante que podemos hacer es promover buenas normas que comprendan características de accesibilidad y vulgarizarlas, no convertirlas en algo especial... Tengo la impresión de que los ingenieros empiezan a comprenderlo realmente. Cuando entro en una sala, saben que estoy ahí y trabajamos juntos. Examino los documentos y estudiamos cómo añadir algunas características para mejorarlos. He trabajado sobre la IPTV, que es la televisión por protocolo Internet y he trabajado sobre la NGN, la red de la próxima generación, para que las necesidades de las personas consten en los documentos de requisitos.

 

La etapa siguiente es la implementación. Esto es cosa de los legisladores y reguladores, porque las empresas necesitan estímulo, porque a veces cuesta más caro hacer estas cosas... Diez por ciento de los habitantes del mundo tienen alguna discapacidad. La privación de información y un acceso deficiente son el problema, no la discapacidad.

 

Espero que todos ustedes... fomenten un diseño universal desde el principio, que cualquier cosa que se diseñe, ya sea una pasarela... o cualquier aparato, o un paquete informático, o cualquier programa de televisión que se vaya a emitir a través de un descodificador, que todo ello esté normalizado. La UIT es líder mundial de las normas de accesibilidad. Hasta cierto punto pertenezco a la UIT. Me han dado un hogar, apoyan lo que hago y ahora queremos que todos ustedes apoyen a la UIT en sus actividades de normalización. Necesitamos un organismo mundial de normalización que incite a todos a participar, a fin de que las normas sean accesibles y mundiales, y que las personas discapacitadas puedan acceder a las TIC.

 

 


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