En esta columna rescatamos los relatos, las prácticas, los valores y la voz de las personas con discapacidad. Son ellas mismas quienes nos cuentan todo lo que hacen en su día a día, sus sueños, proyectos desarrollados y los desafíos que enfrentan y superan cada día. La mirada en la CAPACIDAD es el hilo conductor de estas historias. ¡Conocelas!

Capacidad en 1ra Persona

Soy Miguel Ángel Alberto, tengo 66 años. Nací el 4 de agosto de 1952 en el pueblo de Justiniano Posse, y resido actualmente en la ciudad de Bell Ville, aunque de más chico me desarrolle también en la capital de Córdoba.

Para empezar, tengo una empresa agrícola-ganadera, que vendría a ser el rubro principal en el que me desempeño como empresario. Soy gerente de la empresa, y también, en este momento, me estoy desempeñando como Concejal en la Municipalidad de Bell Ville.

 

Como te decía al ser gerente de la empresa, trabajo mucho acá dentro en mi escritorio -su escritorio está ubicado en la casa de familia-, y después, como todo empresario, dando vueltas por todos lados, cerrando negocios, moviendo la empresa lo más que se pueda. Ahora ya no tanto, pero viajaba mucho antes, por la parte norte donde tenemos campos. Lo hacíamos muy seguido, casi todas las semanas, pero como dije, ya no lo hacemos tanto porque fuimos aflojando un poco.

 

El motivo de mi discapacidad es por causa de un accidente que tuve a los 22 años, un accidente laboral. Estaba trabajando cuando aplastó un auto y me fracturé primera lumbar, lo que me provocó un aplastamiento medular y quedé parapléjico, con problemas de en las piernas.

Cuando uno tiene una discapacidad sabe que hay cosas que no puede hacer, pero es cuestión un poco de buscarle la vuelta al inconveniente. Yo tengo problemas en las piernas, por ejemplo, no puedo jugar al fútbol, pero esto no impide que pueda hacer otra cosa. Lo que hago es buscar otra cosa distinta para hacer ¿se entiende? Sí, seguro que tuve algunos inconvenientes en la vida, pero no fue lo imposible, mejor sería estar completo, pero el faltarle tampoco hizo que mi vida cambiara tanto.

 

 

Con respecto a la inclusión y la discapacidad, todo ha cambiado mucho desde que me sucedió el accidente, pero creo estamos lejos de la realidad. Especialmente, donde hago más hincapié de acuerdo a mi discapacidad, es con el tema de las barreras arquitectónicas. Tenemos grandes problemas en cualquier negocio y se le echa la culpa principalmente al arquitecto antes que al ingeniero. Hacen las obras, y lo único que les importa es que quede bonita y no se interesan en la accesibilidad. Una obra con rampa a la par de una que tiene escalones es, para una persona con discapacidad, es un problema. Lo veo mal, no le dan interés, al igual que los ascensores. Yo entré a la parte política, en la consejería de Bell Ville, más que nada para luchar por los ascensores de dos espacios muy importantes que son el concejo de deliberantes y otro en la municipalidad. El del concejo se ha logrado poner y en la Muni no, así que parecería que fuese un cuco, como que a la gente no le importa. Especialmente, en lugares públicos, porque todo espacio público es del pueblo ya que todos pagan sus impuestos, todo el mundo hace sus cosas, y lo peor es coartar la libertad a una persona y que no pueda subir hablar con el Intendente o llegar a las oficinas que están arriba. También contamos con un salón donde se dan charlas y muchas cosas más pero no poder acceder te limita. El hecho de tener al 30% de la población excluida me parece que es irrisorio, no se adapta a la época que estamos viviendo.


Article Tags: ##accesibilidadlaboral #integración
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  • Tipo Discapacidad Motriz