Creemos que el testimonio y la experiencia de quienes viven de cerca la discapacidad es sumamente valioso. Por eso, estamos creando entre todos este glosario social para construir un nuevo paradigma del significado de la discapacidad.

Leandro Gil, un joven con una increíble historia

Su historia es muy emocionante, hace 11 años que cayó debajo de un subterráneo de la ciudad de Buenos Aires y como consecuencia perdió los dos brazos. Después de todos estos años aprendió a vivir sin manos y logró muchísimas cosas, sobre todo su independencia.

 

A sus 33 años, vive en Caballito, Buenos Aires. Es periodista y trabaja de productor en una radio y brinda charlas motivacionales. Logró romper con todos los prejuicios que provoca tener una discapacidad. Una pregunta que siempre hace es “¿qué pensás que no puedo hacer?” y ante cualquier respuesta acota que él sí puede. No solo hace lo nombrado anteriormente, sino también se da el gusto de practicar surf y se las ingenia para fabricar herramientas para poder tener una vida más independiente.

 

Participó de la II Bienal de Arte y Discapacidad en la ciudad de Rosario y presentó su primera novela Las vías de la herida, donde cuenta su vida de antes y después del accidente.

 

Hasta el día que se produjo el accidente, él tenía una vida como cualquier persona que tiene brazos. Pero el 16 de febrero de 2008 toda su vida dio un giro radical. En la estación de subte Jujuy, de Buenos Aires, por un accidente terrible, quedó atrapado entre las vías por debajo del subte que le corto los dos brazos. Estuvo 5 días en coma. “Cuando me desperté y me di cuenta de que no tenía los brazos lloré dos semanas seguidas. Me despertaba a las seis de la mañana llorando y me dormía a las 11 de la noche también llorando”, recuerda en diálogo que tuvo con el diario La Capital.

El apoyo de sus compañeros de escuela resultó fundamental. “Un día uno de mis amigos, Facundo, se cansó de verme llorar y me dijo: “Basta, estamos llorando y no se puede hacer nada, pase lo que pase vamos a estar todos al lado tuyo así que ¡dale!”. Clínicamente, Leandro estaba bien, pero le faltaban los brazos y tenía un pie quebrado. “Sobre todo tenía muchísimos miedos”, confía.

 

Un recurso al que recurrieron sus amigos fue al humor negro, que también lo utiliza Leandro en sus charlas porque para él es importante reírse de su situación y desdramatizarla. En el día a día se tuvo que enfrentar a nuevos desafíos, así recurrió a pensar en pequeñas herramientas que le permitieran facilitarle sus actividades. Llegó a diseñar un brazalete donde podía colocar el tenedor y así poder recuperar, aunque sea, su autonomía para comer. Descubrió que a ese mismo brazalete le podía enganchar un palito de batería, y que con eso podía usar la computadora. “Ahí me di cuenta de que podía volver a estudiar” y retomó la carrera de periodismo, que terminó hace varios años.    

 

“No podía dejarme caer... nunca lo tuve como opción, y, además, desde el primer momento, me asombró que había sobrevivido a semejante tragedia” le contó Leandro a La Capital.

 

Hace nueve años nació su hija Lis y ahora su mujer está embarazada. Disfruta de su rol de padre y no se resigna a serlo el cien por ciento; hasta aprendió a cambiar pañales. Su vida pasó a ser una superación cada día.

 

Hoy trabaja en la revista Forbes Argentina, Bira y el diario de La Nación como redactor. También conduce dos ciclos radiales de discapacidad: son grupos vulnerables y de arte independiente. En 2012 ganó el premio Gota en el Mar al Periodismo Solidario.

 

Hace un tiempo que Leandro tiene un deseo muy grande y es poder, a través de los medios en los cuales trabaja, brindar información sobre lo que es vivir con discapacidad y explicar de qué se trata. Tiene una meta clara y es desmitificar la discapacidad. “No es fácil salir a la calle sin brazos porque la gente te mira con lástima”, apunta.

 

Fuente: La Capital

Por Lucía Rodriguez

Fundación Por Igual Más

Colabora en la corrección: Sofía Rodríguez Galván

 



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  • Tipo Discapacidad Motriz