Aquí te presentamos personas y proyectos que apuestan a la inclusión de las personas con discapacidad y que valen la pena exhibirse en nuestra “vidriera digital” de Por Igual +.

Volverse niño devuelta: el trabajo del terapeuta

 

Carolina Patti es acompañante terapéutica desde hace 13 años, y comenzó a trabajar con niños con autismo hace 7 años. En esta oportunidad de “La Vidriera”, ella nos cuenta acerca de su tarea y la experiencia de compartir y jugar día a día con niños con autismo; nos habla de todo lo aprendido y lo que queda por aprender.

 

Siempre estuvo interesada por el área de la discapacidad. Ella estudiaba, leía, investigaba, pero no lo ejercía. Hasta que una mamá que la conocía por una persona en común y sabía que Carolina era acompañante terapéutica le propuso trabajar con su hijo que tiene autismo, que en ese entonces tenía 4 años. Sin dudarlo dijo que sí, y allá fue a conocerlo.

 

Respecto a sus inicios como terapeuta de pacientes con autismo, Carolina aclara: “Sabía sobre autismo por todo lo que había leído y estudiado pero nunca había conocido a alguien con autismo. Él me enseñó muchísimas cosas, me hizo interesarme mucho más sobre autismo, investigar, seguir estudiando, siempre buscando nuevas alternativas y nuevos rumbos. Lo empecé a ver algunas veces a la semana, él no habla pero no hacían falta las palabras porque sin ellas nos entendíamos igual. Empecé a interesarme por las cosas que le gustaban y las cosas que lo enojaban y lo llevaban a la violencia, y quizás recibir algún pellizco, alguna mordidita y algún tirón de pelos también. Al principio era alguien más que iba a su casa, hasta que un día llegué y me estaba esperando en la puerta, cuando me vio me sonrió y me dio un beso en el ojo (sigue siendo un gran besador de ojos al día de hoy, con su casi metro ochenta, ya no me tengo que agachar para que me dé un beso). Ahí sentí que estaba haciendo bien las cosas y que era la puntita de algo inmenso”.

 

“Se abrió la puerta para hacer, para proponerle, para exigirle y poder lograr cosas juntos. Él estaba feliz de recibirme en su casa y yo mucho más feliz que él. Como así también había días en los que no quería recibirme y me pedía que me fuera. Aprendí a respetar esos tiempos, a no frustrarme y tener paciencia. Trabajé con él más de 5 años y después de él, llegaron muchos más pacientes con autismo, porque una mamá me recomendaba con otra y así me fueron contactando”, relata Carolina.

 

 


Con relación a los niños con los que trabaja, Carolina nos cuenta: “Son tan pero tan maravillosos que a veces es difícil explicarlo con palabras. Sus cerebros funcionan de otra manera y los hacen vivir las cosas de otra manera. Con ellos aprendí a observar más los detalles y la maravilla del silencio, el poder acompañarnos en total silencio pero conectados a mil y haciendo funcionar todos los sentidos. A hacer una pausa, a mirar las cosas de otra manera, a hablar más lento y pausado, en tonos más bajos. Uno vive en la vorágine del día a día en la que todo es tan rápido, acelerado y ruidoso que no se da cuenta de las cosas sencillas que pasan alrededor”.

 

“Aprendí a maravillarme con simplezas para nosotros y grandes descubrimientos para ellos. A festejar cada logro, cosas para nosotros tan simples que las hacemos de forma automática y sin darnos cuenta y que para ellos significan meses de trabajo, de aceptación y acomodación para lograr quizás poder servirse un vaso de agua, ponerse solo la ropa, sacarse un moco, a comer con los cubiertos o ir al baño. Aprendí a no frustrarme y a tener paciencia, mucha paciencia. A alegrarme hasta la emoción y las lágrimas cuando ese nene logra mirarme a los ojos, y sus besos y abrazos son los más sinceros y llenos de amor que conozco”.

 

Carolina enfatiza que siempre trata de ponerse en sus zapatos y trata de entender cómo es todo su entorno, ruidos, luces, gente, y todo tipo de estímulos tiene efecto en ellos, pudiendo alterarlos, desconcentrarlos o cambiar su humor. Y agrega que se aprende a salir de la "estructura de persona adulta" para volverse niño de vuelta, a tirarse al piso, a jugar con barro, a jugar con agua, a jugar con masas, a ensuciarse la ropa, a que no le importe lo que piensa la gente si la observa tirada en el pasto de una plaza tirando hojas secas para arriba si con ese juego logra conectarse con ese niño, que la mire y se ría pidiéndole que tire más hojas. “En este trabajo hermoso que elegí uno crece y aprende con el paciente. No solo los veo crecer de tamaño sino que los veo crecer en todos los aspectos, me maravillo con todo lo que logran a través de todos los años, cómo se superan con cada obstáculo y todo lo que tienen para enseñarnos”, destaca Carolina acerca de este aprendizaje mutuo entre los pacientes y ella.

 


 

Manifiesta que uno transita tantas cosas con los niños, en tantos años, que se va olvidando de las etapas que se van superando y todo lo que se logra. Le ocurrió con un paciente al cual acompaña hace casi 6 años, que pierde el registro de todo lo sucedido en ese tiempo, pero, por suerte, la madre del niño, Sabrina Isabel Decoud, escribió un libro que se llama “Travesía hasta sus ojos, autismo amor y esperanza”. La autora relata esta travesía desde el momento del diagnóstico e incluye a todos los que se han sumado a este hermoso viaje, todo lo vivido tanto por Nacho, su familia y su equipo terapéutico. “Es hermoso poder ver plasmado todo eso en un libro y mientras uno lo va leyendo va recordando dónde empezó y dónde se encuentra hoy”, concluye Carolina.

 

Es importante subrayar el esfuerzo y la dedicación de personas como Carolina que acompañan día a día a pacientes con discapacidad y tratan de comprenderlos, de ayudarlos, para lograr un crecimiento y aprendizaje mutuos y un vínculo irrompible entre ambos. Su trabajo es fundamental para la vida de niños con autismo, en este caso, y es increíble todo lo que se aprende jugando, riendo, acompañando, en tantos años de trabajo, y esto genera una satisfacción enorme y un apoyo fundamental para el crecimiento de los niños.

 

 

Por Marina Patti

Fundación Por Igual Más

Colabora en la corrección: Miriam Coronel


Article Tags: ##Autismo #terapeuta #jugar #aprender
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