Nicole Dhers, la joven tenista que está siendo número 1

La historia de superación de esta joven de 17 años es maravillosa. Ya hemos escuchado hablar de otros deportistas como Gustavo Fernández, 2° mejor del mundo en tenis adaptado que, al igual que Nicole, nació con espina bífida, una malformación en la columna.

 

Pero esto no le impidió ser la mejor tenista junior en silla de ruedas en el ranking mundial. Lo logró gracias a la Escuela de Iniciación Deportiva de la Asociación Argentina de Tenis Adaptado, que funciona desde el año 2000, con programas de alto rendimiento desarrollados bajo la dirección de Fernando San Martín, el ingeniero tenístico del Lobito (Gustavo Fernández), que alcanzó la cima, en juniors y adultos.

 

En cuanto a Nikky, podemos decir que la primera vez que sujetó una raqueta fue a los 5 años de edad. Martín, su padre, fue el que la insertó en este deporte. Al ser profesor de tenis, ayudaba y apoyaba a su hija en sus primeros pasos. La niña se desarrolló en este deporte de manera paulatina, ya que las diferentes cirugías de la columna que fue atravesando durante varios años le impidieron llevar una cierta regularidad en la escuelita del CeNARD. Nicole llegó a realizar otros deportes como natación y también teatro y comedia musical. Pero ella misma sostiene que no hay nada como el tenis.

 

“Les pasa el trapo a todos los deportes", sonríe hoy, ante La Nación, en un rincón del Centro Asturiano de Vicente López, donde se entrena. "Tiene facilidad para jugar", le dijo un día Javier Zubiri, uno de los entrenadores de Nikky a su padre al advertir que la rubiecita jugaba bien. "Bueno, si le divierte, que siga.", respondió Martín Dhers, sin pensar lo que llegaría. Después de una trascendente operación en 2014 en la que a Nicole le fijaron la columna con dos barras de hierro y la enderezaron mejoró muchísimo su salud. Ya no tuvo obstáculos.

 

Nicole es responsable y aplicada. Está cursando su último año de secundaria, quiere estudiar comercio exterior a distancia, y no va a ir de viaje de egresados con sus compañeros ya que son varias semanas perdidas y hay torneos de los más importantes. Explicaba que para ella es un pequeño sacrificio no ir de viaje con sus amigos, pero prefiere quedarse entrenando y dedicarle más tiempo a su pasión. “El año pasado hizo casi 15 torneos en diferentes lados de Sudamérica y no se llevó ninguna materia. Todo lo que tiene en contra físicamente por su lesión lo compensa con su cabeza. Es muy inteligente", la elogió su entrenador Javier Zubiri.

 

Solo juego al tenis, hago lo que me gusta y por suerte me destaco. Solo quiero que la gente vea que la discapacidad te permite hacer deporte competitivo. Hay mucho elogio fácil por estar en la silla y no soy mejor ni peor por estar así. Para otros, el que está en una silla es un pobrecito y no es así, sentencia Dhers, admiradora de las tenistas adaptadas de la escuela holandesa.

 

Para concluir decimos que Martín y Nikky son muy compañeros, su padre no solo la insertó en el mundo del tenis, donde pudo encontrar su verdadera vocación, sino que también son compañeros de carreras, compiten juntos. Él corre llevándola en una silla, con su perro al lado.

 

 

 

Fuente: La Nación

Por Lucía Rodriguez

Fundación Por Igual Más

Colabora en la corrección: Sofía Rodríguez Galván



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  • Tipo Discapacidad Motriz