En esta columna rescatamos los relatos, las prácticas, los valores y la voz de las personas con discapacidad. Son ellas mismas quienes nos cuentan todo lo que hacen en su día a día, sus sueños, proyectos desarrollados y los desafíos que enfrentan y superan cada día. La mirada en la CAPACIDAD es el hilo conductor de estas historias. ¡Conocelas!

Sol de Bedia: “Yo nací así, para mí es muy natural”


Sol es de Jujuy, pero actualmente está estudiando en Córdoba Capital. En esta nueva oportunidad de “Capacidad en Primera Persona”, ella nos contará un poco sobre su vida y sus experiencias de cuando era chica.

 

Mi nombre es Sol de Bedia y tengo 20 años. Soy de Jujuy y estoy estudiando Licenciatura en Nutrición en la Universidad Católica de Córdoba. Tengo un sólo brazo y no se trata de una enfermedad congénita. Cuando yo nací mi brazo izquierdo se enredó en el cordón, y perdí el antebrazo y mano izquierda.

 

”Realmente no siento ninguna diferencia, tengo una vida muy normal y considero que no hay nada que no pueda hacer. Puedo andar en bici, salgo casi todos los fines de semana, me junto mucho con mis amigas.

 

”Cuando era chica sentía que obviamente me costaba más atarme los cordones y esas cosas, pero como yo nací así, para mí es muy natural. Yo aprendí así a hacer todo, por ejemplo, a cocinar, a atarme los cordones, hacer trenzas, lavar los platos. No es algo que me traba, lo contrario, no me traba en absolutamente nada. Sé atar bombuchas, sé atar la bolsa de la basura, me sé pintar las uñas de la mano con el brazo, no tengo ningún problema con eso.

 

”Pensando en mis experiencias de chica, quizás tuve situaciones de discriminación, dos o tres veces de los 5 a 8 años aproximadamente, pero en general nunca sufrí discriminación. En gran parte esto se debe a que yo iba a un colegio que es lo máximo, en donde me incluyeron desde el principio. Mis compañeros y mis profes nunca me hicieron de menos. Incluso, hoy en día, cuando conozco a diferentes personas, tardan un tiempo en darse cuenta de que me falta un brazo. Para mí, es algo tan natural, que me acompaña desde siempre y no se ve, como que pasa desapercibido”.

 

 

Sol no toma su discapacidad como una limitación, sino como parte de ella; no la considera un obstáculo en absoluto. Es un ejemplo por seguir. A pesar de nuestros límites, lo importante es la voluntad. Si se quiere, todo se puede, no hay límite que nos impida vivir nuestro día a día normalmente.


 

Por Marina Patti
Fundación Por Igual Más
Colabora en la corrección: Miriam Coronel


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