Ecuador: El reto de ser maestro de niños con discapacidad

No es lo mismo ser profesora de 15 estudiantes, que de 43. Peor aun cuando de los 43, 5 tienen alguna discapacidad. María Pérez lo sabe bien. Ella es profesora de tercero de básica en la Escuela Simón Bolívar, en Quito, y debe trabajar a diferentes ritmos para cumplir con la malla curricular. Desde que este año la institución se fusionó con la Escuela Gonzalo Abad, que ya tenía un programa de educación inclusiva, el número de chicos con discapacidad en las aulas es mayor. De 23 clases, 20 tienen estudiantes con discapacidad. Actualmente, hay 33 chicos de este grupo. Sin embargo, en este periodo han descubierto casos que hace poco no eran conocidos y que deberán ser notificados al Ministerio de Educación. Eso ocurrió en el paralelo que maneja Pérez. Inicialmente, había una chica con discapacidad intelectual. Con nuevas evaluaciones han descubierto a otros con trastornos de desarrollo, problemas de aprendizaje y discapacidad. El reto de la profesora, que lleva 13 años en la institución, es adaptar el currículo. Los maestros de escuelas inclusivas y las autoridades están conscientes de la necesidad de ejercer una metodología diferente y usar materiales adaptados. Según la organización Save the Children, “la inclusión supone una adaptación del sistema a los alumnos y no de los alumnos al sistema, como se ha venido haciendo”. En su publicación ‘Guía de buenas prácticas en educación inclusiva’ establece que deben existir cambios institucionales, curriculares y didácticos. Diferencias En la enseñanza de Matemáticas, Pérez hace actividades diferentes con sus estudiantes. Los chicos que no tienen necesidades especiales realizan los ejercicios de la manera regular. El resto utiliza elementos prácticos. Patricia Pazmiño es la profesora del aula de apoyo de la Escuela Simón Bolívar. Ella refuerza a los estudiantes con discapacidad. En la enseñanza considera que es fundamental que los niños utilicen sus sentidos. Para esto requieren de material didáctico especializado. Antes de la promulgación de la Ley de Educación Intercultural no existía un presupuesto para la adquisición de materiales. Ahora, por ejemplo, ya tienen juegos de dominó. Sin embargo, debido a que todavía son limitados, no se pueden utilizar en las clases regulares, sino solo en el aula de apoyo. Mercedes Reinoso es profesora de la Escuela José Martí. En su clase de séptimo de básica tiene 7 estudiantes con discapacidad y otros 7 con dificultades en el aprendizaje. En el aula, la metodología varía según las necesidades del estudiante. Hay chicos que no pueden multiplicar. Ellos realizan una especie de cuadrícula. Hay otros que requieren de refuerzo en la lectura o la escritura. Según sus necesidades, ella adapta el currículo. La ventaja en la institución es que los estudiantes regulares son también de apoyo. (AGO) Procesos ¿Qué se debe implementar? ° Crear un entorno sin barreras para el aprendizaje y la participación es uno de los ejes que propone la organización Save the Children, en su publicación ‘Guía de buenas prácticas en educación inclusiva’. ° Este primer paso abarca no solo las reformas en infraestructura, pero también el acceso a materiales adaptados a las necesidades de todos los alumnos. ° Otro eje es tener un currículo que no sea demasiado rígido porque de lo contrario no tendrá en cuenta las necesidades de los estudiantes. ° Se debe recurrir a la adaptación curricular inclusiva, que no implica una reducción de contenidos necesariamente. ° Un tercer paso es ofrecer programas educativos en horarios extracurriculares para aumentar las posibilidades del aprendizaje. Se necesitan textos ° No todas las discapacidades requieren de adaptaciones curriculares o textos especiales, pero hay otras que sí: auditiva, visual e inclusive intelectual. El Ministerio de Educación provee textos en braille para los estudiantes ciegos, pero existen vacíos. Ellos requieren calculadoras parlantes, grabadoras, ábacos y computadoras con un programa especial. En el aula, el maestro debe ubicarse cerca del estudiante para dar las instrucciones y conocer braille. Para los alumnos sordos no hay profesores que conozcan lengua de señas, por lo que no todos pueden ser incluidos. Si la discapacidad no es total, la enseñanza es posible, pero tiene sus limitaciones. 27.071 estudiantes con discapacidades están en instituciones regulares o especializadas. 20 de 23 paralelos tienen alumnos con discapacidad en la Escuela Simón Bolívar, de Quito.

 

Fuente: http://www.lahora.com.ec/index.php/noticias/fotoReportaje/1101702495#.U81R6fl5OSo


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