DESDE EL PRINCIPIO… SOY PORQUE SOMOS…

Crecer es un proceso complejo, SER HUMANO lo es más todavía. Winnicott dice que “en el principio, no hay bebé”, para enunciar así la indefensión absoluta del recién nacido, cuya existencia -física y psicológica- sólo es posible sujeta al cuerpo y al afecto maternos.
 
Más aún, la historia de cada uno antes de nacer, la historia familiar que nos precede, la “prehistoria” define huellas y movimientos vitales que comienzan a construir al que vendrá quien, a su vez dará nuevos significados a ese pasado, otorgándole actualidad.
 
Ser UNO lejos está de estar solo. Porque para serlo –único y original- necesitamos formar parte del entretejido social íntimo que sostiene con sus múltiples lenguajes, sus saberes, sus modos particulares de interpretar el mundo. Y también con el afecto, con las miradas, con esos “toques” que van mucho más allá de la satisfacción de las necesidades básicas para ponerse en contacto con el SUJETO que así, se va constituyendo activamente como tal.
 
Diferente pero semejante a los otros –adultos o pares- que conforman esa red inicialmente externa que se hace, poco a poco, parte de sí-mismo.
 
El entretejido social en el que el bebé se convierte en SUJETO no sólo lo constituye como tal sino, que a la vez, es transformado por él en un proceso constante de significaciones recíprocas.
 
Pero ¿qué es significar, otorgar significado, compartirlos? Es, por decirlo de algún modo, nombrar con la mirada, el gesto, las palabras, para que el otro entienda lo que yo, para entender juntos, para reconstruir lo que entendemos de cada situación, de cada situación propia o del entorno, tiñéndolas de afectos a evocar cada vez que la experiencia se repita, se asemeje, se re-presente. Hacer huellas para saber unos de otros y de aquello que nos rodea.
 
Es en la medida de que los adultos importantes interactúan con el niño a partir de experiencias, emociones e ideas compartidas; es en ese recorrido que surge el niño-hijo, el niño-alumno, el niño del juego y de los aprendizajes al mismo tiempo que el adulto se re-constituye como padre/madre, maestro, terapeuta, siempre aprendiendo.
 
El desarrollo infantil deviene del aprendizaje, y éste es siempre desde lo social –la familia, el grupo de pares, los maestros, la cultura… - de afuera hacia adentro, desde el exterior hasta el si-mismo; para volver a comenzar transitando nuevos contenidos cada vez más cargados de significados personales que enriquecen a todos.
 
Arrancar/compartir, ofrecer miradas, gestos, caricias, palabras… huellas para SER UNO reconstruyendo AL NOSOTROS.
 
Edith Álvarez de Rubio
Coordinadora
MIRADAS “soy porque somos”
 

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  • Pais Argentina
  • Provincia/Estado Córdoba
  • Ciudad/Localidad Rio Ceballos
  • Tipo Institucion Otro