Aquí te presentamos personas y proyectos que apuestan a la inclusión de las personas con discapacidad y que valen la pena exhibirse en nuestra “vidriera digital” de Por Igual +.

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Beatriz Pellizari: una revolucionaria por la inclusión laboral

Por Igual Más tuvo la oportunidad de conversar con Beatriz Pellizari, emprendedora social, emprendedora de red seleccionada por Ashoka y fundadora de La Usina, Red Activos y Libertate, una empresa social que crea posibilidades de trabajo para las personas con discapacidad. Nos cuenta sobre su vida, los proyectos de Libertate y las oportunidades para las personas con discapacidad en el mercado laboral.

 

G: ¿Podría contarnos un poco de su vida y cómo llegó a donde está hoy?

B: Nací en Montevideo, pero hace 34 años que vivo en Argentina y 6 desde que me nacionalicé. Llegué trabajando para distintas empresas y en el 93 empecé a trabajar con la discapacidad enfocada a la temática del trabajo.

Yo atravesé una experiencia de discapacidad temporaria por un accidente de tránsito. Estuve bastante tiempo sin caminar y por suerte me pude rehabilitar. Pero cuando volví a trabajar (ya con bastones en ese momento) entendí lo que me devolvía la mirada de mis colegas. Me puse a buscar otro trabajo. Afortunadamente, pude conseguirlo. La vida me fue llevando, terminé mi rehabilitación y demás. Cuando me vine a vivir acá, trabajé mayormente en áreas comerciales de empresas. En el 92 conocí a la fundadora de la Fundación Par, que hace intermediación laboral de trabajadores con discapacidad, y ella me hizo entrar en la fundación. Y la causa me atrapó. Si bien he pasado por otras instancias, nunca me fui de ese foco, aunque ahora haga cosas diferentes.

 

G: ¿Cuáles fueron esas otras instancias?

B: Estuve trabajando en Par hasta el 2000, cuando Ashoka (una organización internacional que promueve el emprendimiento social) me seleccionó emprendedora de la red. Este honor me inspiró para replicar el modelo de intermediario laboral en otras provincias. En ese momento ocurrió la crisis de 2001 y me invitaron a trabajar en políticas públicas. Todo ese año estuve trabajando en la Comisión Nacional de Discapacidad.

 

G: ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con la discapacidad desde el Estado?

 B: No era lo que yo esperaba. No porque no me interese la gestión pública, todo lo contrario: creo que las transformaciones deben hacerse desde el Estado. Pero cuando hacés muchos años de gestión, llegás al Estado y te encontrás con una superestructura donde gestionar se torna mucho más complejo. A mí me gusta la acción.

 

G: ¿Cómo siguió después?

B: En el 2002 creé La Usina una asociación civil dedicada a instalar el tema de discapacidad en la opinión pública. En el año 2006 fundé la empresa social Red Activos como un hijo de La Usina, que comercializa y distribuye a escala productos que hacen personas con discapacidad en talleres protegidos. Esa red empezó con 4 emprendimientos y ahora son 20. Hacen desde eco bolsas hasta regalos empresarios. Como se puede ver, evolucioné siempre dentro de la misma temática.

 

G: ¿Cómo fue tu etapa en Red Activos?

 B: Red Activos fue creada en un principio para reinvertir parte de las ganancias generadas en La Usina. A los 6 años de su creación, decidí renunciar. Consideré que ya no estaba en condiciones de hacer más aportes allí, ya que la organización funcionaba de forma casi autónoma. Además, quería darme un tiempo de descanso y volver a pensar cómo quería seguir contribuyendo a esta causa y, sobre todo, si es que quería seguir contribuyendo. Sin embargo, me di cuenta de que esto es por lo que me late el corazón.

 

G: Entonces surgió Libertate...

B: Sí, finalmente, en el 2015 creamos Libertate. Libertate es una invitación, una convocatoria para las propias personas con discapacidad para tomar las riendas de su vida, para sacar sus propios prejuicios y entrar a todos los espacios donde quieran estar como ciudadanos. Libertate es también para todas aquellas personas que creen que a las personas con discapacidad solo les queda vivir encerradas. Es una invitación a liberarse del prejuicio.

 

G: ¿Y qué es específicamente Libertate? ¿A qué se dedican?

 B: Antes que nada, Libertate es una empresa social, no una ONG, es decir, no tenemos modelo de filantropía. Lo que hacemos es vender servicios a empresas y gobiernos. Trabajamos con dos ejes: uno es creación de trabajo directo para mujeres con discapacidad en un módulo que se llama Inmigrantes Digitales. Lo que hacemos es formar instructoras con discapacidad motriz o sensorial para que enseñen a las personas a usar la tecnología. Básicamente, enseñamos a buscar trabajo online, usar homebanking y usar las redes con responsabilidad. Es una especie de ABC de la tecnología.

Nos damos cuenta de que hay mucha gente que no sabe cómo usar los recursos que hoy están disponibles y que son necesarios para todo en la vida. Es algo que va incluso más allá del rango etario (en general se piensa que es algo relacionado con la edad). Incluso damos talleres de búsqueda laboral a jóvenes de 17 años que andan todo el día en Facebook, pero no tienen idea de lo que es un buscador de empleo, o como funciona LinkedIn, por ejemplo. O cómo tienen que subir su perfil para que sea atractivo para el posible empleador. Y las instructoras son mujeres con discapacidad que se ganan la vida haciendo eso.

 

G: ¿Hay algún motivo en especial por el que sean solo mujeres?

 B: En principio, pensamos en las mujeres como una población con más dificultades a la hora de conseguir trabajo. Esta situación se agrava cuando hay una discapacidad. Pero el proyecto está creciendo, así que en cualquier momento se vienen los muchachos también, no tenemos ningún problema de género.

 

G: Me estaba contando de los proyectos de Libertate...

B: Sí, el otro foco que tiene Libertate se llama Revolución Inclusiva, donde lo que hacemos es asesorar a empresas y gobiernos. Estamos trabajando con tres ministerios en este momento y también con varias empresas. Tratamos el abordaje de la discapacidad con foco en la inclusión económica.

 

G: ¿Sería algo así como intervención laboral?

 B: No. Las empresas nos contactan, hacemos diseño de estrategia, asesoramos a la empresa sobre cómo abordar esta temática, con qué procedimientos, quién es el mejor proveedor, etc. Nosotros no hacemos intervención laboral en sí, pero aceleramos los procesos.

 

G: ¿Trabajan con la norma ISO 9999 o el Art. 27 de la Ley 26.378? Tengo entendido que ambos proponen regulaciones para estas situaciones...

(Nota de la autora: La norma ISO 9999 es una normativa opcional internacional que regula los productos de asistencia a personas con discapacidad dentro de las organizaciones, mientras que el Art. 27 de la Convención sobre los Derechos con las Personas con Discapacidad regula las condiciones de trabajo y empleo.)

B: Estamos en ese proceso ahora mismo. Queremos llevar a todas las empresas clientes a esta regulación. El problema es que hay un enorme desconocimiento. Entonces, antes de entrar al mundo de las ISO, necesitamos cambiar los paradigmas de las empresas para que comprendan de qué estamos hablando e ir paso a paso, dado que los procedimientos deben estar bien hechos. Si esto no ocurre de forma adecuada, después el fracaso se deposita en el trabajador con discapacidad. Además, pensamos que una empresa puede hacer mucho más que contratar trabajadores. Justamente una empresa es un universo de oportunidades. Y diseñar la estrategia para la empresa es mostrarle todo lo que puede hacer con la temática.

 

G: ¿Cuáles serían los desafíos que enfrenta Libertate en este momento?

B: Nosotros venimos en un crecimiento sostenido. Todo lo que hemos tenido es llegado del boca en boca, lo cual es siempre bueno, porque si no hiciste un trabajo bien, no te recomiendan. La verdad estamos muy conformes. Creo que un desafío que tenemos por delante es que no nos llamen solo las grandes empresas, como son la mayoría de nuestros clientes. Por supuesto, valoramos mucho que nos contacten, pero en Argentina el gran empleador son las pymes.

Además, creo que no hay que ser una multinacional para contratar una persona con discapacidad, o hacer una compra inclusiva o involucrarse en la comunidad con una organización que trabaja el tema de la discapacidad. En mi opinión, las pymes no han visto todavía los beneficios económicos y la productividad que puede traer una persona con discapacidad. No tiene que ver solamente con la cuestión impositiva (incentivos estatales, por ejemplo), sino también con los beneficios que traen al clima laboral.

 

G: ¿Cuáles son los próximos proyectos de Libertate?

B: El foco de Libertate es la inclusión económica, no el empleo. La inclusión económica para nosotros es que sea un ciudadano que pueda vivir con derechos y que pueda pagar sus impuestos. Nuestra visión es mucho más holística. Un ciudadano incluido económicamente en su comunidad, como consumidor, como contribuyente, como trabajador. Como sujeto de crédito. Por ello queremos incidir en la política pública a través de la modificación de la ley de pensiones. Estamos financiando un trabajo para que las personas con discapacidad no pierdan su pensión cuando van a trabajar. Porque la pensión es un beneficio equiparador, no reemplaza el salario.

 

G: ¿Qué les diría a las empresas que buscan contratar a personas con discapacidad?

B: Las personas con discapacidad tienen muchas capacidades. El desafío es tomar la decisión política de contratar y el resto es puro protocolo y procedimiento. Hay que acompañar todo ese procedimiento. Sin embargo, yo creo que las empresas se están perdiendo un activo brutal, la fuerza de trabajo que las personas con discapacidad pueden ofrecer no es visible. Mi consejo es que no se lo pierdan.

 

G: ¿Qué beneficios puede traer una persona con discapacidad a una empresa?

B: En un contexto de escasez de trabajo, no es un tema menor que haya una exención del 50% de cargas patronales o que deduzcan algunos impuestos. Más allá de eso, yo creo que las empresas no toman las decisiones basados únicamente en lo económico. La decisión se toma porque hay una persona eficiente para un determinado trabajo. En términos de empleabilidad, voy por ahí. También hacer compras a emprendimientos productivos de personas con discapacidad es productor de empleo, por ejemplo. Todavía hay bastante para recorrer.

 

G: ¿Qué le diría a una persona con discapacidad que quiere conseguir empleo?

B: Primero que todo, que tiene que seguir estudiando. Yo entiendo que en un contexto de adversidad eso se vuelve complejo y que hay múltiples barreras. Pero, hoy por hoy, hay bastantes formas de seguir formándose. En cualquier materia, pero seguir estudiando. Ni siquiera un título universitario te garantiza trabajo porque hoy en día la competencia es feroz. Siempre hay que mejorar lo que uno tiene para dar, ya sea en un oficio o en una profesión. Lo segundo, nunca abandonar la búsqueda. Nadie consigue trabajo si no busca, nadie va a venir a tocarte la puerta y ofrecerte trabajo.

Hay una presunción de que hoy ya no se puede hacer nada y yo no creo eso. Todo el mundo tiene una agenda de contactos, aunque sea la familiar. Hay que poner el currículum en manos de todas las personas que uno conoce e insistir y seguir insistiendo.

A veces hay que tomar un trabajo que no es todo lo que uno esperaba (como cualquier persona). Uno tiene que buscar, seguir progresando desde adentro. Es un trabajo de perseverancia y también es reconocerse a sí mismo como una persona autónoma de la familia.

 

G: ¿Cómo influye la visión de las personas con discapacidad sobre sí mismas?

B: Tratamos de que cada persona se reconozca desde las capacidades que tiene. Los humanos no tenemos mucho entrenamiento en decir “yo soy bueno en esto”. Vemos también en la sociedad, “si está todo así, por qué me va ir bien a mí” y al final te va a ir bien porque perseveraste más allá del contexto.

Es un problema muy común, aun en las personas sin discapacidad. Lo vemos en los muchachos que vienen a los talleres a buscar trabajo cuando están saliendo del secundario: no tienen capacidad de reconocer sus habilidades. Luego cuando trabajamos con la búsqueda de trabajo online, empiezan a aparecer las oportunidades, los talentos. 

 

Por Giuliana Piantoni

Equipo de Prensa Fundación Por Igual Más

Colabora en la edición Miriam Coronel


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