Domingos con Historias - “NUNCA ESTÁN SOLAS”

Domingos con Historias - “NUNCA ESTÁN SOLAS”

- “Veo estrellas de colores”
- “¿Vos viste la energía, la fuerza de esa mujer?”
Esas fueron las dos frases que dijimos algunas de nosotras después de haber conocido a Yolita. Podríamos contar sobre la Fundación para la Integración del Niño Especial - FINE y sus muchísimas actividades innovadoras y de impacto para la región de Pomasqui-Quito, Ecuador. Pero a pesar de lo increíble del espacio, lo que más nos interpeló fue esa mujer. A primera vista uno se siente frente a una persona algo distante, estructurada, seria. En pocas palabras, uno la ve y se siente chiquito, interpelado. Sin embargo, a medida que pasan los minutos, se puede ver más y comprender que eso es escudo, piel curtida por la lucha. Ahi atrás hay una mujer enorme, fuerte, enérgica, convincente, segura, bella en su sensibilidad y admirable en su fortaleza. En Latinoamérica, el rol de la mujer sigue aún demasiado minorizando frente al del hombre. Aún hoy, en varios pagos del continente el machismo es enorme… Sin embargo, hay mujeres que con valentía y coraje, sacan pecho y salen a la cancha sabiendo que todos estos cambios dependen muchas veces de su esfuerzo. O en este caso, agarran un tractor y derriban cercas. Esto nos contaba Yolita en el racconto de las peripecias que había sorteado cuando armaban la Fundación: -“Me dieron el terreno, pero los vecinos vallaron todo para que no lo tomemos, así que… agarre el tractor y bueno... se imaginarán… no quedo una sola valla... abrimos camino” Esa es Yolita. Alguien que no se queda quieta, alguien a quien los “NO”, no la detuvieron, alguien que derriba barreras, alguien que traza puentes, conecta gente. Alguien que abre caminos. Escuchábamos sus andanzas, su estilo de conectar empresas, familias, chicos, trabajos, docentes de universidad, su forma de ir haciendo que todos se involucren en el tema de la inclusión, y no podíamos creerlo… estábamos sorprendidas. Cuando la entrevista para la película había terminado, casi en el saludo final, una de nosotras se animó a hacerle una pregunta que nos quemaba la cabeza a las cinco: “¿Tenés familia? ¿Te apoyan?” Y ella sonriendo nos dijo que sí, que tenía familia. Suponemos que vio nuestras caras de admiración mezcladas con temor a todo lo que falta hacer para seguir con Yo También… y entonces nos dijo dándonos su aliento: -“NUNCA ESTÁN SOLAS”



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