Córdoba (Arg) Sacerdote celebra misa en lengua de señas

“Es hoy”, se escuchó tras el teléfono la confirmación de una entrevista un poco particular. De esas que por desconocimiento o ignorancia la imaginación no alcanza a intuir cómo será.

 

 

La propuesta fue a las 18 de ese viernes de abril en la Parroquia María Auxiliadora, “por la puerta que da a Colón”, detallaron. Y para ser honesta, entré y como en toda iglesia, mis sentidos sólo percibieron el silencio. 

 

 

Pisando despacio, fui acortando distancia hacia un sencillo altar que adelante habían improvisado. El Padre Marcos y un grupo pequeño de personas lo rodeaban. La misa – aunque sin saberlo– ya había comenzado y así su personal conversación con Dios. 

 

 

A los segundos el curita mueve las manos; sus ojos se abren grandes y sus expresiones parecen algo exageradas. De pronto ese silencio inicial se vuelve bullicio. Y frente a mis poco desarrollados sentidos, de un lado y del otro de la mesa, ese diálogo se torna real. 

 

 

“La lengua de señas es un lenguaje completo. Cada palabra o expresión tiene un modo de expresarse y algunos con paciencia lo vamos aprendiendo juntos”, cuenta a esta periodista el Padre Marcos, quien desde hace nueve años es el primer sacerdote en celebrar misa en lengua de señas y fantasea con que nadie quede excluido. 

 

 

 

Todos es “todos”. “Hace muchos años participé de una primera comunión de una niña sorda. La miré y me pregunté qué habría entendido de lo sucedido. La gente le daba una palmada en la espalda pero nadie podía hablarle, comunicase con ella”, recuerda este sacerdote sobre el llamado que se despertó en él.

 

“En ese momento me pregunté sobre las periferias de las que habla el Papa Francisco, de esas personas que están excluidas por diferentes motivos. Y en este caso excluidas de la comprensión y el diálogo”, continúa. 

 

Al poco tiempo, impulsado por el llamado a anunciar su fe a todos, decidió estudiar lengua de señas y ser él el primero en salir a incluir. “Me acuerdo la primera vez que ayudé a un sordo a comunicarse en un quiosco. Era un chico que estaba desesperado y el quiosquero ni lo entendía, entonces me ofrecí como intérprete. Fue hermoso darme cuenta que Dios me iba proponiendo algo con esto”, comparte este clérigo que vive en Alta Gracia y tiene a cargo dos parroquias y siete capillas. 

 

 

 

Manos a la misa. Al poco tiempo de sentir este deseo para entenderse con personas sordas, empezó el desafío de dar misa en lengua de señas, algo que hasta ahora no tenía antecedentes. “Muchos han ido a misa desde chicos pero no entienden nada. Se paran, se sientan, abren las manos, pero de lo que se dice o significa la persona sorda no comprenden literalmente nada”, describe el Padre Marcos. 

 

Y como abrir caminos no es simple, con el apoyo del obispo, también debieron traducir el “misal” (libro que se utiliza para desarrollar la celebración religiosa). “Lo hicimos entre todos, porque hay muchos conceptos abstractos que son difíciles de explicar. No es traducirles literalmente, sino que ellos comprendan la profundidad de mensaje”, revela el párroco. 

 

Y en este desafío todos lo que van a la misa lo hacen de modo activo y participativo. Detienen la celebración si algo no se comprende o debe repetirse. 

 

“Lo queremos mucho al Padre y ahora entendemos todo. Yo iba de muy chico, y como no comprendía, no prestabademasiada atención y me retaban en casa”, recordó Santiago ante la pregunta de Día a Día (gracias a la traducción del curita).

 

A este relato se le sumaron el de Enzo y Martín, que también recordaron lo difícil y habitual que es para una persona sorda pasar horas en un lugar sin entender nada. 

 

“Ahora, para la Pascua, les conté de la última cena, de cómo los discípulos comieron con Jesús, y uno me dijo: ‘Ahhhh, ahora entiendo qué significa el cuadro que vi en un montón de lugares”, narró el Padre Marcos visibilizando la problemática en una sociedad que no quiere visibilizarla. 

 

Ser el único y no el último. A su tarea pastoral, este párroco cordobés suma al acompañamiento a la comunidad de sordos la celebración de bautismos y casamientos. “A partir de hablar la misma lengua, ellos –como cualquier otro– pueden recibir la gracia de ser acompañados en la vida con una charla o un consejo. Algo que necesitamos todos para crecer; de lo contrario quedan aislados por la barrera de la incomunicación”, dice el sacerdote. 

 

El Padre Marcos sueña con contagiar a otros la urgencia de romper el límite con esta discapacidad. “No conozco que haya otro que lo haga. No quiero decir que soy el único, pero la verdad es que hemos buscado y no hemos encontrado a nadie. Rezo por que haya muchos más”, confiesa. 

 

La misa termina sin canto de despedida, pero con la música de los gestosagradecidos. La luz se apaga y según la agenda su fe los reunirá en 14 días. 

 

Todos los que creen han escuchado alguna vez aquello de que Dios habla todas las lenguas. Y este curita cordobés parece que se ha tomado muy en serio esa frase.

 

Para quienes quiean participar de la misa, ésta se realiza los segundos y cuartos viernes del mes a las 18 hs en la Pqrroquia Maria Auxiliadora de la ciudad de Córdoba. 

 

Por Lucia Pairola
Fuente de nota y fotos: Diario Dia a Dia

Article Tags: #inclusión #lengua de señas #sordos #personas sordas #cura #misa #eucaristía #sacerdote
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