Las Tunas, Cuba: Educación Especial ¿Limitación versus inclusión social?


Las Tunas.- Buscan empleos, se mueren por un elevado nivel de desnutrición, viven bajo el maltrato infantil, esa es una parte de la realidad que sufren los infantes de varias naciones del orbe, mas esta situación en Cuba no se concibe después del triunfo de la Revolución.
La Mayor de las Antillas pionera en las Américas en garantizar la educación de sus habitantes desde edades tempranas, cuenta con un sistema estratificado en diferentes subsistemas de enseñanza, donde tiene un mirada privilegiada la Educación Especial para garantizar la calidad en el proceso de aprendizaje a los niños y jóvenes con Necesidades Educativa Especiales.   


Antes del primero de enero de 1959, la Educación Especial era prácticamente inexistente, existían una decena de instituciones para la atención de pequeños con deficiencias intelectuales, auditivas, visuales y trastornos del lenguaje, cuyos centros eran privados o financiados por patronatos. Solo a partir de esa fecha comienza en Cuba la atención organizada, masiva y sistemática a los niños que precisaban los servicios de esta educación.
Las Necesidades Educativas Especiales no son una limitación para la educación de infantes con una u otra discapacidad sensorial, intelectual, o conductual, y menos en un país en el que se sustenta la igualdad de oportunidades desde varios sectores como la educación.

En la oriental provincia de Las Tunas la Educación Especial preserva el principio del desarrollo de aptitudes y el sentido de responsabilidad para llegar a ser un miembro útil de la sociedad, con la atención especializada a más de dos mil estudiantes en este curso escolar.
Eslabón fundamental en esta enseñanza constituye la capacitación del maestro quien acepta la diversidad y participa en la inclusión con mejores herramientas educativas, con el fin de que busquen y aprendan para la inserción social como parte del principio de la inclusión extensible a todos los sistemas de enseñanza.

Unos mil 87 docentes atienden a los educandos en dependencia de sus especificidades, en 17 escuelas de carácter interno y seminternos, con todas las modalidades de atención, de conjunto con el Centro de Orientación y Diagnostico para el diagnóstico clínico psicopedagógico de los estudiantes y la orientación a la familia, como pilar en la inclusión social de cada niño pues de la familia depende también la conducta de los educandos ante la sociedad.

Empatía natural, amor y paciencia son palabras que no faltan en el personal docente que enfrenta en ocasiones el sentimiento de lástima por estos niños y en ocasiones han palpado alguna muestra de discriminación social por muy pocos, cuando los retos cotidianos imponen la sensibilidad y solidaridad como valores de la sociedad y la familia en particular.
El derecho a la educación de los niños con discapacidades está registrado en la Constitución de la República de Cuba bajo el amparo del artículo 42: Las instituciones del Estado educan a todos, desde la más temprana edad, en el principio de la igualdad de los seres humanos.

En función de desarrollar aquellas alteraciones de su desarrollo y no como sinónimo de baja exigencia para el aprendizaje sino de necesidades educativas especiales en dependencia de su trastorno, que pueden ser intelectual, sensorial, visual o conductual, también la isla de Cuba cuenta con el Centro de Referencia Latinoamericano para la Educación Especial (CELAEE), fundada por acuerdo de los participantes en el Congreso de Pedagogía, en 1990.

Hoy día existe una tendencia mundial la inclusión social y a la cual no escapa la provincia de Las Tunas que se sustentan además con el apoyo de diversas asociaciones como la Asociación Nacional del Sordo e Hipoacúsico, la Asociación de Limitados Físicos Motores y la Asociación Nacional de Ciegos y Débiles Visuales, y los intérpretes para la comunidad de sordos, no solamente por su labor en la enseñanza sino para que interactúe en diferentes centros de trabajo, la comunidad y la familia como base principal para el desarrollo de estos niños y jóvenes.

Su incorporación al deporte y la cultura favorece también el desempeño de estos educandos que hoy forman parte de una sociedad, representada en múltiples ocasiones en lids deportivas por un educando de la Enseñanza Especial, esa sociedad que pretender ser exponente principal de la inclusión social, en función de atender la diversidad en un modelo que se proyecta abierto hacia la enseñanza general como precepto de igualdad de oportunidades.


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