En esta columna rescatamos los relatos, las prácticas, los valores y la voz de las personas con discapacidad. Son ellas mismas quienes nos cuentan todo lo que hacen en su día a día, sus sueños, proyectos desarrollados y los desafíos que enfrentan y superan cada día. La mirada en la CAPACIDAD es el hilo conductor de estas historias. ¡Conocelas!

Nicolás Gallegos: “La lesión me llevó a tratar de ser mejor persona”

Un accidente a sus 20 años le cambió rotundamente la vida. La lesión medular no le permitió caminar, pero no le impidió realizar las distintas actividades que hoy lo hacen feliz. Se describe como una persona impulsiva. Nosotros lo definiríamos como un aventurero que ama los desafíos y siempre va en busca de alguna nueva sensación por experimentar. Le gustan mucho la playa, los médanos, pero sobre todo adora los caballos y el campo.

En esta columna de Capacidad en Primera Persona vas a conocer a un gran referente para los amantes de los deportes extremos y, por qué no, de los que disfrutan la vida a pesar de todo.

 

 

Me llamo Nicolás Gallegos, tengo 37 años y vivo en Miramar. Mis amigos me dicen Gallego, Gaita.

 

Me lesioné la médula a fines del año 1999, soy surfista pero también corro en autos en la arena; es algo así como un rallycross. Me describo como una persona bastante impulsiva, aunque quizás la lesión me llevó a respetar más mi cuerpo, los tiempos y sobre todo a tratar de ser mejor persona.

 

Como trabajo en un banco estoy casi todo el día fuera de casa y muy ocupado, pero siempre me hago un tiempo para poder ir al taller y armar mi auto de carrera, también para entrenar, ir al mar y estar bien para surfear.

 

Ahora vivo con mi mamá porque me estoy haciendo mi casa, por fin mi sueño de hacerme mi casita totalmente funcional.

 

Cuando me preguntan por qué le dedico tanto tiempo al deporte, pienso que tal vez me agarré del deporte como una herramienta para superarme, pero en realidad es para compartirlo con amigos. Me apasionan los fierros y los caballos, antes jugaba al pato. El surf empezó como un desafío con un amigo que terminó siendo mi entrenador. Un día me dijo: “dale, si no te animás…”. Y eso fue suficiente para que al otro día estuviera en el mar. Con el tiempo el surf me llevó a exigir más mi cuerpo, a autosuperarme, porque antes surfeaba asistido, me ayudaban a entrar y a agarrar las olas, ahora lo hago sin ayuda, entro al mar solo… remo solo… agarro las olas solo.

 

 

No tengo demasiados sueños, solo realidades que me van sorprendiendo. Por ejemplo, mi próximo viaje a Hawái para formarme, si bien es una competencia, para mí es todo un desafío por el hecho de viajar solo con todo lo que eso implica, también bancarme los gastos, que son muchos.

 

Otra de las cosas que me ayudó a pensar y ser como soy ahora fue cuando tuve que manejar la parte de discapacidad en Miramar. Con mi trabajo pude entrar a diferentes casas en donde había personas con discapacidad y me di cuenta de que tanto el discapacitado como sus padres siempre buscan o hacen su reclamo desde la lástima. A raíz de eso yo veo y trato de dejar el mensaje de ir a pelear las cosas desde la capacidad, o sea, desde lo que podemos hacer. Si no podés caminar más y vas a trabajar en una oficina, tenés que ser el mejor. Entonces es eso, pelear y encontrar nuestro lugar desde la capacidad, no desde nuestra discapacidad, mostrando que yo puedo hacer esto.

 

Por Vanesa Navarro

Equipo de Prensa

Fundación Por Igual Más

Colabora en la edición: Mirian Coronel


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