Buenos Aires. Estudiar pese a todo: en la UBA ya cursan 2.500 personas con discapacidad

 

En las universidades hay cada vez más estudiantes con discapacidad. En los últimos años, la tendencia “inclusiva” se acentuó en las universidades públicas y algunas de las más grandes, como las de Buenos Aires y La Plata, señalan que la incorporación de estos estudiantes empieza a notarse con fuerza en las aulas. 

 

 

 

La Universidad Nacional de La Plata incluye desde hace cuatro años en las fichas de inscripción una pregunta sobre si el aspirante sufre alguna discapacidad, y desde entonces registra un incremento constante. En 2013 el número de alumnos que respondió en forma positiva fue de 0,04%; en 2014 ascendió a 0,05%; en 2015 saltó al 1,9% y este año volvió a subir hasta 2,3%.

 

 

 

En la Universidad de Buenos Aires, de acuerdo al Censo de Estudiantes de 2011, de un total de 257.820 alumnos de carreras de grado, 2.498 declararon en la encuesta tener algún tipo de discapacidad, lo que representa el 0,96% de la matrícula. En ambas universidades aclaran que son cifras relativas, porque ningún alumno está obligado a declarar su condición. 

 

 

 

“La educación tiene que tener la misma calidad para la persona con discapacidad que para la persona sin discapacidad. Esto implica un compromiso del docente, para que ese conocimiento llegue a esa persona”, sostiene Susana Underwood, coordinadora del programa Discapacidad y Universidad de la UBA. Sobre el debate que suele darse en torno a la adaptación de las currículas para los alumnos con alguna discapacidad, Underwood es enfática: “No se puede sacar un contenido significativo. Si se saca un contenido significativo para uno, se tiene que quitar para todos. Si no, tiene que estar. Pero hay muchas maneras de acceder al conocimiento.

 

 

En ese caso, lo que hay que buscar es la forma de que ese alumno pueda acceder a ese conocimiento”. Ahí es donde entra en acción la capacidad del docente para lograr que ese alumno aprenda, en igualdad de condiciones con sus compañeros pero respetando sus diferencias. 

 

 

Testimonio

El primer joven con autismo que llegó a la facultad

 

 

 

Fausto Celave tiene 24 años y también tiene autismo. Sin embargo su condición no le impidió lograr cosas inéditas: se convirtió en el primer joven con autismo en ingresar a estudiar a una universidad pública en la Argentina. Estudia Diseño Multimedial en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y su historia quedó plasmada en el documental “Fausto también”, de Juan Manuel Repetto, que se estrena hoy en el cine Gaumont.

 

 

 

“La idea del documental es lograr que se conozca más sobre el autismo y, a la vez, hacer un llamado de atención a los padres, que sepan que un diagnóstico no es todo. No hay una barrera o un límite fijo. Depende de cada chico y de las oportunidades que le des”, dice Mercedes Torbidoni, la mamá del protagonista. A la universidad Fausto va con sus acompañantes pedagógicos, que lo ayudan en caso de que se pierda algo de la clase, no entienda alguna consigna o necesite repasar algún contenido. “Si le hubiéramos hecho caso al primer diagnóstico, Fausto ahora estaría para internar”, dice Mercedes. Cuenta que le habían dicho que tiene sordera. Y hasta le pusieron audífonos. Pero Fausto hoy estudia en el Conservatorio de La Plata y toca el piano. “Resulta que tiene oído absoluto, puede identificar una nota musical sin otra referencia que el sonido”, afirma Mercedes.

 

 

Fuente:

http://www.clarin.com/sociedad/Estudiar-pese-UBA-cursan-discapacitados_0_1549645503.html


Article Tags: #accesibilidad #estudiantes con discapacidad #educacion inclusiva
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