Un paso más: de la Integración a la Inclusión

En el artículo anterior nos referimos a la obligación que las escuelas comunes tienen de recibir y acoger para su educación integral a las Personas con Discapacidad (PcD).

 

 


En Argentina, la ley 26206 dispone en el artículo 42 que se garantizará la integración de los alumnos de acuerdo con sus posibilidades. En este aspecto, podemos decir que si bien esta ley avanza hacia la escuela inclusiva, el enfoque continúa siendo el de la escuela integradora. Pero ¿a qué nos referimos cuando hablamos de integrar o de incluir?

 


La idea de integración de Personas con Discapacidad en la escuela común se basa en una concepción de la discapacidad focalizada en las dificultades de la persona, por lo que la inserción en la escuela supone buscar “soluciones” a estos problemas para que el/la alumno/a se adapte al sistema tal cual es. Traduciéndolo en nuestra práctica concreta: si el niño o niña tiene una discapacidad motriz, se busca un profesional que lo ayude a movilizarse por la escuela; si no oye, que le traduzca con señas; si posee una discapacidad mental, que lo ayude a comprender o permanecer en las actividades, así se construye el rol del maestro de apoyo que tenemos en nuestras aulas. No se realizan cambios en la estructura del sistema ni en la práctica áulica.

 


Esta perspectiva ha sido un paso importante en muchos países y también en el nuestro. Se ha reducido la segregación y las PcD se han insertado en la escuela y desde allí en otros ámbitos culturales y sociales. Sin embargo, quienes trabajamos en las aulas sabemos que este no es un enfoque que favorece el pleno desarrollo de las PcD, dado que desde su concepto la discapacidad es presentada como un problema por resolver. Si dicha dificultad no puede ser “superada”, el niño o niña no puede permanecer en la escuela común.

 


El concepto de inclusión, en cambio, comprende la discapacidad como el “resultado de la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás”. Al poner el énfasis en las barreras que la sociedad instala, la educación inclusiva se compromete a remover dichos obstáculos para que las personas puedan desarrollarse de manera autónoma e integral y sean parte activa de la cultura y la comunidad.
Esta idea suena excelente y parecería el camino por seguir, pero a la hora de mirar el sistema educativo, nos encontramos con que estas barreras son estructurales y quitarlas supone un largo camino por recorrer. En primer lugar, supone que los profesores estén formados para recibir la diversidad. Es decir que los institutos de formación docente y las escuelas necesitan estar disponibles al cambio y a la formación permanente.

 


En segundo lugar, supone revisar la estructura edilicia, el modo de comunicar, la participación de las familias, la organización de los espacios áulicos, la cantidad y calidad de los contenidos, la formación emocional de docentes para abordar las diversas realidades. Me animo a decir que nuestra manera de ser educadores comenzaría a tomar otra forma. No digo cambiar todo, sino replantearnos lo obvio para abrir paso a un nuevo modo que sea capaz de romper barreras.

 


Al mirar nuestras prácticas y la organización del sistema, parecería apenas una utopía, pero nos es imperioso mirar con esperanza. Mientras transitamos esta etapa de preguntas y luchas por la inclusión, nuestra tarea como docentes de alumnos con y sin discapacidad es el de mirar los espacios, las palabras que utilizamos y el lugar que le damos a cada uno. Asimismo, animarnos a reformular planificaciones, a dar la palabra, a crear nuevos espacios físicos y simbólicos en el que todos sean parte.

 


Por su parte, a los padres les toca hacer valer los derechos y ser parte de la tarea de enseñar, valorando la posibilidad de cada niño/a. Si caminamos buscando juntos, podremos ver más cercana una escuela inclusiva en la que cada estudiante construya aprendizajes útiles para su desarrollo como persona plena y activa en la sociedad.

 

 

Por Vanina Castelli

Lic. en Educación Inicial

Columnista de Por Igual +

 Fuente imagen: http://diariotortuga.com/

 Te invitamos a escuchar el audio de la entrevista que le hicimos a Vanina en el siguiente enlace: audio

 

 

 

También podés leer las otras dos notas de su columna de educación:

 

 Nota 1

 

Nota 3

 


Article Tags: #integración ##educación especial #discapacidad #educación #vanina castelli
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